El reciente conflicto bélico en Medio Oriente se convirtió en el "cisne negro" de la economía mundial y en todo el mundo se sigue bien de cerca su evolución, para medir posibles impactos. Si bien se trata de un escenario reciente, operadores y analistas del negocio granario buscan entender su influencia en el precio del petróleo, los costos logísticos y el financiamiento global, variables de peso en la producción agropecuaria.
Este conflicto se presenta a las puertas de una cosecha de granos gruesos, en donde las bolsas de cereales anticiparon un desempeño récord en maíz, una campaña fina que cerró en números récord y alguna incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir con el precio de los fertiizantes.
En el Living de NewsDigitales, Federico Colombo -director de la firma Colombo y Magliano- analizó estas variables, buscó llevar tranquilidad al sector agropecuario y consideró que la gan cosecha de maíz que se espera para esta campaña llega en un bune momento de la actividad ganadera.
-Cómo estás viendo el conflicto en Medio Oriente y su impacto en el agronegocio?
-Lógicamente, todo conflicto mundial y sobre todo en países productores de petróleo genera incertidumbre y afecta un poco los precios. En este caso puntual, a diferencia de lo que fue la guerra de Ucrania, que en el primer impacto sí afectaba a productores de granos, este conflicto nuevo lo que afecta es el petróleo y su relación con los granos es más indirecta y no tan inmediata. Este tipo de conflictos hace subir el valor del barril, y si sube el petróleo tiene una relación positiva con la soja, porque el aceite de soja se utiliza para cortar gasoil y el maíz se utiliza para el etanol.
-¿Qué diferencia ves con la guerra entre Rusia y Ucrania?
La guerra de Ucrania generó un impacto importantísimo sobre todo en girasol y trigo, porque toda la zona del Mar Negro es una zona productora fuerte y se bajaban importantes productores, sobre todo de cosecha fina, del mercado y eso generó un impacto en los precios muy importante. En este caso, el petróleo, más allá del valor del barril, también encarece los fletes, porque si sube el combustible suben los costos, no solo de los fletes marítimos sino también de los fletes internos y del combustible de los ciudadanos. En este sentido, el impacto no es positivo, como sí lo es la relación petróleo-soja.
-Además del petróleo, ¿qué efectos colaterales podrían aparecer?
-El impacto que puede generar la suba del petróleo, el “lado B” te diría, es en lo que es inflación por el tema del costo del combustible y de los transportes. En este sentido sí afecta un poco más a la producción, porque si Estados Unidos, que es gran consumidor de combustible, no puede seguir bajando las tasas, a algunos países se nos puede encarecer el financiamiento en dólares. Entonces eso sí puede estresar un poco los tipos de cambio de algunas naciones. Como todavía el riesgo país no nos permite estar de lleno como mercado emergente en la toma de deuda al exterior, no es un impacto tan directo en nuestro país, pero sí a nivel mercado puede tener afectación si la guerra se vuelve extensa.
-¿Cómo viene la comercialización de trigo y que escenario esperan para la cosecha gruesa?
-Sí, la verdad que fue una muy buena cosecha de trigo en cuanto a volumen, a lo mejor no tanto en calidad, y eso generó algún lado no positivo de esa gran cosecha, pero siempre es mejor tener más kilos. En los últimos días de febrero y principios de marzo se han registrado buenas lluvias en la región productiva, así que tenemos muy buenas expectativas para la cosecha gruesa. Hoy, con la nueva configuración de la producción argentina, con cambios de reglas y esta estabilidad transitoria por ahora, esperemos que dure, es muy importante la buena cosecha de maíz que vamos a tener, porque el maíz va a ser un gran aliado para lo que es la transformación en carne.
-¿Este mayor volumen de cereal es una buena noticia para la producción de proteínas animales?
-Para la industria avícola, que siempre es muy sensible a eso, y ni hablar de la industria ganadera, que con los altos valores de la hacienda realmente es una buena noticia tener una buena cosecha de maíz, para poder sumarle más kilos a la hacienda: es la nueva forma de producir que se viene en Argentina, poder capitalizar cada unidad con mayores kilos.