17/03/2026 - Edición Nº1134

Entretenimiento

Marvel

La escena de Guardianes de la galaxia que Chris Pratt creyó haber arruinado

17/03/2026 | Aunque hoy la define como una de sus favoritos, aseguró que en el momento le dio “pánico” hacerla.



Lo que hoy se recuerda como uno de los momentos más brillantes y divertidos del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), fue una auténtica pesadilla para su protagonista. Durante el rodaje de la primera entrega de Guardianes de la Galaxia, Chris Pratt experimentó un nivel de ansiedad que casi lo paraliza. 

La escena del duelo de baile, diseñada para ser el clímax cómico de la película, puso al actor en una situación de vulnerabilidad extrema al tener que improvisar movimientos frente a un despliegue de producción masivo en los estudios Longcross de Inglaterra. Pero fue la confianza de James Gunn la que lo hizo cumplir con su objetivo.

El set era una estructura monumental que incluía naves espaciales, llamas reales de seis metros de altura y cientos de extras caracterizados con maquillajes alienígenas que tomaban horas en aplicarse. Ante tal despliegue, el actor no podía dejar de pensar en los recursos invertidos: “Estaba costando algo así como 20 mil dólares por minuto o algo parecido”, confesó al recordar la presión, según citan en Fandom Wire.

Pratt admitió que le pidió un coreógrafo porque no sabía cómo abordar el baile, a lo que Gunn respondió simplemente: “Descubrilo. Simplemente bailá”. Esta instrucción dejó al intérprete en un estado de incertidumbre total, enfrentándose a la mirada de Lee Pace, quien personificaba a Ronan el Acusador envuelto en pintura azul, mientras él debía hacer el ridículo para salvar la galaxia.

“Es como tener uno de esos sueños en los que estás en ropa interior en la escuela o algo así. Fue un síndrome del impostor en toda regla”, relató en una entrevista con EW. El actor estaba convencido de que su falta de habilidad para el baile arruinaría la película más importante de su carrera hasta ese momento, llegando a sentir que aquel set se convertiría, metafóricamente, en su propio funeral profesional.

Afortunadamente, la visión de Gunn resultó ser la correcta y el instinto de Pratt superó su miedo. Lo que el actor temía que fuera un desastre terminó siendo la pieza clave y uno de los momentos más recordados del filme.