El 17 de marzo de 2020, cuando la pandemia de coronavirus comenzaba a alterar la vida cotidiana en la Argentina y en el mundo, el Gobierno nacional anunció una batería de medidas económicas y sociales destinadas a amortiguar el impacto del Covid-19 sobre la producción, el empleo y los ingresos de las familias.
El paquete fue presentado en la Casa Rosada por el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en medio de un escenario de creciente incertidumbre sanitaria y económica.
Apenas 48 horas después, el 19 de marzo de 2020 por la noche, el presidente Alberto Fernández anunciaría el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, una medida inédita que marcaría el comienzo de una de las cuarentenas más extensas del mundo.
Durante la conferencia de prensa del 17 de marzo, Guzmán explicó que las medidas buscaban “garantizar la producción, el trabajo y el abastecimiento en un momento difícil para el mundo”.
“El objetivo es asegurar que la actividad económica siga funcionando y que la sociedad argentina esté protegida en un contexto en el cual las condiciones de trabajo van a ser distintas”, afirmó el ministro.
Además, remarcó que el Gobierno monitorearía la situación “día a día” para adoptar nuevas decisiones frente al avance de la pandemia.
Por su parte, Kulfas sostuvo que se trataba de medidas de emergencia destinadas a proteger a la población y al sistema productivo. También enfatizó la necesidad de evitar aumentos injustificados de precios en productos esenciales.

Uno de los ejes del paquete económico fue la protección del empleo y el ingreso de las familias. Entre las decisiones anunciadas se destacaban:
El objetivo era evitar una ola de despidos en actividades que comenzaban a sufrir las primeras restricciones por la pandemia.
El Gobierno también anunció medidas destinadas a reforzar los ingresos de los sectores más vulnerables. Entre ellas:
Estas medidas buscaban sostener el consumo básico ante la inminente caída de la actividad económica.

Otra parte del paquete apuntaba a estimular la actividad económica a través de la inversión pública. El Gobierno anunció:
El sector de la construcción era considerado clave para amortiguar el impacto económico de la pandemia.

En paralelo, el Gobierno dispuso precios máximos por 30 días para productos esenciales, incluidos alimentos, artículos de higiene, medicamentos e insumos médicos.
Los valores debían respetar los precios informados al sistema de Precios Claros el 6 de marzo de 2020. La medida incluía:
También se pidió a las industrias de alimentos, higiene y medicamentos que incrementaran su producción para cubrir el aumento de la demanda.

Otro de los pilares del programa fue el financiamiento a empresas para sostener la actividad. El paquete contemplaba $350.000 millones en líneas de crédito, entre ellas:
Además, se dispuso acelerar los reintegros a las exportaciones industriales y renovar el programa Ahora 12 por seis meses, con mayor impulso al comercio electrónico.
El Gobierno también anunció iniciativas vinculadas directamente con la emergencia sanitaria. Entre ellas:
La intención era fortalecer la capacidad local para enfrentar el avance del virus.
El anuncio de estas medidas se produjo en un momento en que la pandemia avanzaba rápidamente.
A comienzos de marzo de 2020 todavía llegaban vuelos internacionales con viajeros provenientes de zonas afectadas, quienes debían cumplir aislamientos preventivos de 14 días en hoteles. La demanda de alcohol en gel crecía de manera acelerada y se multiplicaban las recomendaciones sanitarias.
El 3 de marzo se había confirmado el primer caso importado de Covid-19 en el país, lo que marcó el inicio de una etapa de creciente preocupación.
El entonces ministro de Salud, Ginés González García, reconocería luego que el avance del virus había sido más rápido de lo esperado.
Dos días después del paquete económico, el 19 de marzo por la noche, el presidente Alberto Fernández anunció en cadena nacional el aislamiento social, preventivo y obligatorio, que comenzaría a regir desde la medianoche del 20 de marzo.
“Por ese decreto, a toda la Argentina, a todos los argentinos y argentinas, a partir de la cero hora deberán someterse al aislamiento social preventivo y obligatorio”, afirmó el mandatario.
La decisión fue tomada con el respaldo de gobernadores de distintos signos políticos, entre ellos Omar Perotti, Axel Kicillof, Gerardo Morales y el entonces jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.