El 18 de marzo de 2009, en el Teatro Argentino de La Plata, la entonces presidenta Cristina Kirchner presentó públicamente el anteproyecto de la futura Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, una iniciativa que con el paso de los meses se convertiría en uno de los temas centrales del debate político y mediático en la Argentina.
La propuesta buscaba reemplazar la legislación de radiodifusión heredada de la última dictadura militar y abrir una discusión sobre la estructura del sistema audiovisual argentino. Con el correr de ese año, el proyecto derivaría además en una fuerte disputa entre el gobierno kirchnerista y el Grupo Clarín, uno de los principales conglomerados de medios del país.
Al mismo tiempo, el debate por la nueva ley implicó el acercamiento de amplios sectores del progresismo cultural, académico y de organizaciones sociales al kirchnerismo, que hasta ese momento muchos observaban con cierta distancia.
El acto de presentación reunió a gobernadores, intendentes, artistas, dirigentes sindicales, representantes de organizaciones sociales, universidades y referentes del sistema de medios.
En el inicio de su intervención, Cristina Kirchner planteó que la iniciativa buscaba saldar una deuda pendiente desde el retorno de la democracia: “Tal vez algunos creyeron que se trataba simplemente de un ejercicio que nunca iba a poder concluir en lo que hemos denominado una vieja deuda de la democracia y que es este proyecto o esta propuesta de proyecto de ley que hoy tenemos aquí”.
La presidenta explicó que el documento presentado era un texto de trabajo destinado a ser debatido en todo el país antes de su eventual tratamiento parlamentario: “Van a ver que se trata realmente de un instrumento jurídico que ha sido trabajado con una seriedad, con una profundidad, que va a permitir precisamente debatir sobre un tema que es central y que es la posibilidad de que todos los argentinos tengan derecho a la expresión”.

Durante su discurso, la mandataria insistió en que el texto no debía interpretarse como una iniciativa exclusivamente gubernamental: “Este no es el proyecto de Cristina, ni del gobierno ni de un partido. Yo quiero que sea la propuesta que ponemos a consideración de los argentinos para que estos la mejoren”.
En ese sentido, destacó que el proyecto había sido elaborado tras reuniones con organizaciones sociales, sindicatos, universidades y empresas periodísticas.
Uno de los ejes conceptuales del anteproyecto fue la idea de ampliar el acceso al sistema de medios audiovisuales y promover la pluralidad de voces.
Cristina Kirchner planteó que la comunicación debía ser considerada un bien social y no un recurso concentrado en pocas manos: “Se trata de la posibilidad de que todos los argentinos tengan derecho a aquellos bienes de carácter social que no pueden ser monopolizados por un sector, ni por una empresa, ni por nadie que crea que puede ser dueño de la palabra, del pensamiento y de la expresión de todo un pueblo”.
También explicó el objetivo que esperaba de la eventual aplicación de la ley: “Si ustedes me dijeran qué espero como resultado de esta ley, la respuesta es que cada ciudadano aprenda a pensar por sí mismo y no como le marcan desde una radio o desde un canal”.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa era la reorganización del sistema audiovisual argentino a partir de una distribución más amplia del espectro.
El anteproyecto contemplaba reservar un tercio de las licencias para organizaciones sin fines de lucro, como universidades, sindicatos, iglesias o asociaciones civiles.
“El hecho de reservar el 33 por ciento del espacio audiovisual de la Argentina para organizaciones que no tengan fines de lucro nos va a dar una garantía de eso”, sostuvo la presidenta.
“Por primera vez iglesias, universidades, fundaciones, sindicatos y organizaciones que no tienen fines de lucro podrán acceder a tener una señal de transmisión, una voz, un lugar donde expresar lo que piensan”, agregó.
En el tramo final de su discurso de presentación, Cristina Kirchner planteó que la discusión de la nueva ley formaba parte de un proceso más amplio de transformación institucional iniciado años antes.
“Yo creo sinceramente que tenemos una oportunidad muy grande todos los argentinos de seguir construyendo democracia, de seguir construyendo participación y de seguir construyendo autonomía nacional”.
A diecisiete años de aquella presentación en La Plata, el anteproyecto de la Ley de Medios sigue siendo recordado como uno de los momentos políticos más significativos de 2009 y como el punto de partida de uno de los debates más intensos sobre el sistema de comunicación en la Argentina.
La norma sería aprobada en octubre de ese 2009 aunque luego atravesó una larga etapa de judicialización. De todas formas, el kirchnerismo ya había logrado un objetivo no menor: poner en tela de juicio la visión crítica de muchos medios de comunicación.