En el corazón de la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Los Toldos acaba de recuperar su memoria más profunda. Lo que comenzó como un proyecto de rescate fotográfico en la histórica "Casa Martínez" —el estudio que retrató a la comunidad durante casi 80 años— terminó convirtiéndose en un hallazgo arqueológico y cultural sin precedentes.
Fernando Cocchi, coordinador de actividades del Museo Municipal de Arte e Historia de Los Toldos, visitó El Living de NewsDigitales para contar cómo lograron salvar un acervo de más de 80.000 negativos que, tras el cierre del local, quedó encapsulado en el tiempo.

La historia de Doroteo y Luis Martínez, padre e hijo, marcó la identidad visual de la ciudad entre 1916 y finales de los 90. Cuando Cocchi y el fotógrafo Martín Guillén ingresaron al estudio, no solo hallaron negativos, sino una pieza única en el país: un telón escenográfico de principios del siglo XX (foto abajo).

"Nos encontramos algo totalmente inesperado, que es el telón. Estaba escondido atrás de un mueble y de una pared, como encapsulado. Fue lo que le permitió llegar hasta nuestros días", explicó Cocchi sobre el descubrimiento realizado en 2023. El valor de la pieza es incalculable: "Es el primero en formar parte de una colección pública en los museos argentinos. Rápidamente nos dimos cuenta de que teníamos adelante un tesoro", señaló
El archivo de los Martínez es, en palabras de Cocchi, "el verdadero álbum familiar de la comunidad". Durante la investigación, el equipo encontró una imagen que podría ser fundamental para la historia de la ciudad: un negativo que coincide con un relato de Erminda Duarte, hermana de Evita, sobre un disfraz de carnaval con estrellas y lunas.
En la foto de abajo, sacada en el estudio de la Casa Martínez, se ve a una pequeña Eva junto a sus hermanas. Es la primera, desde la derecha.

"Una parte importante de nuestro proyecto consistía también en devolverle la autoría a todas esas imágenes que recorren el mundo y que no estaban asociadas al fotógrafo", señaló Cocchi. "Uno tiene la esperanza de que eso suceda, pero que ocurra el primer día nos parecía demasiado", afirmó.
Para el equipo del museo, el desafío no era solo rescatar los objetos, sino mantenerlos vivos. "No era simplemente ingresar, abrir los cajones, sacar los negativos e irse; era comprender las realidades y las trayectorias fotográficas de la ciudad", sostuvo el especialista.
El impacto en los vecinos ha sido inmediato y movilizador. Cocchi relató cómo, al intervenir la fachada del estudio con murales, los ciudadanos comenzaron a acercarse para reconocer sus propias historias: "La gente pasaba y decía: 'Che, yo me saqué la foto de mi casamiento acá'. Fue una reconexión de la comunidad".

Hoy, el trabajo sigue adelante. Con más de 16.800 fotogramas ya catalogados y disponibles para consulta, el proyecto de los Martínez (Luis, foto arriba; Doroteo, foto más abajo) demuestra que la memoria no es un elemento estático de un archivo, sino un legado que se construye día a día.
"El interés no es solo de quienes usaron cámaras analógicas; hay gente joven que tiene intenciones de conocer ese material. Lo más valioso de todo esto, a mi criterio, es que lo hemos podido sostener", concluyó Cocchi.

Tras dos años de planificación, el equipo liderado por Fernando Cocchi y Martín Guillén logró trasladar el telón de 3,70 x 2,50 metros al Museo Municipal. Pero, ¿cómo se aborda la restauración de un objeto que estuvo décadas "encapsulado" tras una pared?
Cómo fue el proceso:
*Diagnóstico y Equipo: Ante la falta de antecedentes regionales en restauración de textiles de gran formato, el museo convocó a conservadoras especializadas de Capital Federal.
Estabilización: El telón no se exhibe aún. Actualmente se encuentra en un sistema de guarda diseñado específicamente para su salud física, evitando agentes degradantes antes de la restauración final.
*Limpieza y Guarda: Paralelamente, el archivo de 80.000 negativos está siendo procesado con criterios de conservación archivística: cambio de sobres originales por papel libre de ácido y digitalización selectiva.
*El criterio: La consigna fue clara: "No es solo llevarse los negativos, es comprender la trayectoria". Esto permitió que el material no sea una pieza muerta, sino un documento vivo que hoy consultan desde universidades hasta jardines de infantes.