Una mochila que parecía una más entre el equipaje de los pasajeros que llegaban a la terminal de ómnibus de Rosario escondía en realidad seis “ladrillos” de cocaína envueltos en globos de piñata. El hallazgo permitió desbaratar una maniobra de tráfico de drogas que, según la investigación judicial, era coordinada desde una cárcel federal.
La Unidad Fiscal Rosario y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) Región NEA imputaron a tres personas por el transporte y comercio de estupefacientes luego de que a una mujer se le secuestraran más de seis kilos de cocaína cuando descendía de un micro procedente de la ciudad salteña de San Ramón de la Nueva Orán.
De acuerdo con la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, la maniobra era organizada por su pareja, un hombre detenido en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, y contaba con la colaboración del padre de este. Los investigadores sostienen que el grupo se dedicaba a trasladar droga desde Salta para su posterior comercialización en localidades del sur de Santa Fe y del norte de la provincia de Buenos Aires.
La imputación fue formulada en una audiencia realizada el 6 de marzo en los tribunales federales de Rosario ante el juez de garantías Román Lanzón. En representación del Ministerio Público Fiscal participaron el titular del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos, Federico Reynares Solari; el auxiliar fiscal Rodrigo Romero; y el fiscal Matías Scilabra, a cargo de la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario y titular de la PROCUNAR Región NEA.

Los imputados fueron identificados por sus iniciales como A.P.F., la mujer que transportaba la droga; su pareja J.C.P., quien permanece detenido en Marcos Paz; y el padre de este último, C.P.P. A los tres se les atribuyó la coautoría del delito de tráfico de estupefacientes en las modalidades de transporte y comercio, agravado por la intervención organizada de tres o más personas. El magistrado dispuso para ellos prisión preventiva por 120 días.
Según la fiscalía, el traslado investigado se concretó entre el 3 y el 4 de marzo, cuando la mujer llevó 6,241 kilogramos de clorhidrato de cocaína distribuidos en seis paquetes tipo “ladrillo”, ocultos en una mochila negra dentro de globos de colores.
La droga había sido cargada en un micro que partió desde Orán con destino a Rosario. Una vez en la ciudad santafesina, el plan era trasladarla para su venta en la localidad santafesina de Alcorta y en ciudades del norte bonaerense, como Colón y San Nicolás.
La investigación se había iniciado en septiembre de 2025 a partir de una denuncia anónima presentada ante la PROCUNAR, que advertía sobre la existencia de una organización dedicada al traslado de droga desde Salta hacia el sur santafesino.
A partir de esa información se dispusieron intervenciones telefónicas, seguimientos, tareas de campo y allanamientos, además de una requisa en el pabellón del penal federal de Marcos Paz donde se encontraba detenido J.C.P., señalado como quien dirigía la organización.
Según expusieron los fiscales durante la audiencia, el hombre mantenía contacto permanente con su pareja mientras ella se encontraba en Salta y le daba instrucciones sobre el precio, el acondicionamiento y el traslado de la droga, además de indicarle cómo adquirir teléfonos y chips a nombre de terceros para evitar ser detectados.
La pesquisa también reveló que el padre del detenido intervenía en la administración del dinero obtenido por la venta de la droga y mantenía contacto frecuente con los demás integrantes del grupo.
En la misma audiencia también se formalizó la investigación respecto de otra persona, identificada como J.L.P., tío del imputado que se encuentra detenido. En su caso se le atribuyó el delito de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil luego de que, durante un allanamiento en su domicilio de la localidad santafesina de Alcorta, se encontraran dos escopetas, una pistola calibre .22 largo con cargador y municiones sin autorización legal.
Para ese imputado el juez dispuso la libertad con reglas de conducta, entre ellas la obligación de presentarse semanalmente en una comisaría cercana a su domicilio.