17/03/2026 - Edición Nº1134

Internacionales

Crisis laboral

Reino Unido lanza plan millonario por desempleo juvenil récord

17/03/2026 | Empresas recibirán incentivos mientras crece la tensión por salarios.



El gobierno de Reino Unido decidió intervenir con fuerza ante un problema que ya no puede ignorarse: la creciente exclusión laboral de los jóvenes. Con casi un millón de personas de entre 16 y 24 años fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo, el Ejecutivo anunció una inversión de 1.000 millones de libras para intentar revertir una tendencia que se volvió estructural.

El objetivo es ambicioso: crear hasta 200.000 empleos y reconstruir el acceso al primer trabajo, un paso que cada vez resulta más difícil para toda una generación.

Una generación en riesgo

La situación refleja un cambio profundo en el mercado laboral británico. La tasa de desempleo juvenil alcanzó el 16,1%, el nivel más alto en diez años, y supera a la de otros países europeos. Detrás de ese número hay un fenómeno más complejo: jóvenes que no logran insertarse, incluso con formación, en un sistema cada vez más exigente.


El desempleo juvenil en Reino Unido supera al de la eurozona y alcanza su nivel más alto en más de una década, evidenciando una brecha creciente en el acceso al empleo para menores de 25 años.

En las últimas décadas, el primer empleo solía encontrarse en sectores como el comercio, la gastronomía o los servicios. Hoy, esos espacios se reducen o demandan más habilidades. Al mismo tiempo, la automatización y la digitalización transformaron las reglas de entrada. El resultado es claro: cada vez más jóvenes quedan fuera del circuito laboral desde el inicio.

El plan: pagar para contratar

La estrategia del gobierno apunta a reducir el costo de contratar jóvenes. Para eso, se implementarán incentivos directos a empresas. Entre las principales medidas se destacan:

  • Subvenciones de hasta 3.000 libras por contratar jóvenes desempleados

  • Incentivos de 2.000 libras para pymes que incorporen aprendices

  • Ampliación de programas de empleo subvencionado con jornadas reducidas

La lógica es intervenir donde hoy está el principal obstáculo: el riesgo que perciben las empresas al contratar trabajadores sin experiencia.


Programas de aprendizaje se consolidan como una vía clave de acceso al trabajo.

El dilema de fondo

El anuncio no llega en un contexto neutral. En los últimos años, el gobierno impulsó fuertes subas del salario mínimo, con aumentos especialmente marcados para los jóvenes. El objetivo fue mejorar ingresos y reducir desigualdades, pero también elevó los costos laborales. Ahí aparece la tensión central. Por un lado, se busca garantizar mejores condiciones de trabajo. Por otro, muchas empresas advierten que esos cambios hacen más difícil contratar.

En términos simples, el debate se resume en una pregunta incómoda: ¿cómo mejorar los salarios sin reducir las oportunidades de empleo? Algunos sectores sostienen que el aumento del salario mínimo ya impacta en la contratación juvenil, lo que obliga al gobierno a ajustar su estrategia y dar mayor flexibilidad hacia adelante.

La preocupación no es solo laboral. Cada vez más jóvenes quedan fuera del sistema por razones que incluyen problemas de salud, especialmente mental, o trayectorias educativas incompletas. Esto genera un efecto en cadena: menos experiencia, menos oportunidades y mayor dificultad para insertarse en el futuro. A largo plazo, implica también menor productividad y mayor presión sobre el sistema social.

El ministro de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, defendió la iniciativa al señalar que las nuevas medidas buscan “ofrecer oportunidades que cambien la vida de los jóvenes” y revertir el crecimiento de quienes quedaron fuera del sistema. Según planteó, el problema no es coyuntural sino de largo plazo, por lo que requiere una intervención sostenida del Estado para reconstruir el acceso al empleo.

Desde el sector empresario, en cambio, el tono fue más cauteloso. Neil Carberry, director ejecutivo de la Confederación de Reclutamiento y Empleo, valoró los incentivos pero advirtió que los costos de contratación y la rigidez de las normas laborales siguen siendo un freno. En ese sentido, sostuvo que facilitar la inserción juvenil también implica revisar el marco regulatorio para que las empresas puedan dar más oportunidades sin asumir mayores riesgos.


Pat McFadden, ministro de Trabajo y Pensiones, impulsa el plan para generar empleo juvenil y frenar el aumento de jóvenes fuera del sistema laboral.

Un desafío estructural

El plan de 1.000 millones de libras busca frenar esa dinámica, pero el desafío es más profundo. No se trata solo de crear empleos, sino de reconectar a una generación con el mundo del trabajo en un contexto donde las reglas cambiaron.

El Reino Unido enfrenta así un dilema que atraviesa a muchas economías: cómo integrar a los jóvenes en mercados laborales más exigentes, con menos empleos de entrada y mayores costos para contratar. La respuesta todavía está en construcción. Pero el mensaje es claro: el futuro del trabajo empieza por quienes hoy no logran ingresar a él.