El 17 de marzo de 1983 murió en Buenos Aires Horacio Butler, una de las figuras más influyentes en la renovación del arte argentino del siglo XX. Pintor, escenógrafo, escritor y diseñador de tapices, Butler integró la generación que impulsó la modernización estética en el país.
Nacido en 1897, Butler formó parte de un grupo de artistas que buscó romper con las tradiciones académicas para acercar el arte nacional a las corrientes de vanguardia que dominaban Europa. Sus viajes y su contacto con esos movimientos marcaron profundamente su producción artística.
El postcubismo fue una de las influencias más visibles en su obra. A partir de esa corriente, Butler desarrolló un lenguaje propio donde la geometría, el color y la composición se combinaban con una sensibilidad particular que lo distinguió dentro del panorama artístico argentino.
Aunque su nombre suele asociarse principalmente a la pintura, Butler también se destacó como escenógrafo teatral, escritor y diseñador de tapices. Esa diversidad de intereses lo convirtió en un artista integral, capaz de moverse con naturalidad entre distintas disciplinas culturales.
A más de cuatro décadas de su muerte, su obra continúa siendo estudiada y valorada dentro de la historia del arte argentino. Recordar a Butler es volver a una etapa en la que la creatividad y las vanguardias abrieron nuevas puertas para la cultura del país, dejando una huella que todavía dialoga con el presente.