Un informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School analizó el impacto que tendría la eliminación de los derechos de exportación junto con la adopción de tecnología y mejoras en infraestructura sobre el desempeño del sector agroindustrial argentino, y planteó que el potencial de crecimiento permitiría ampliar la producción, el empleo y la generación de divisas en el mediano plazo.
Según el estudio, “si se elimina la lógica extractivista, combinando la eliminación de las retenciones con la aplicación generalizada de tecnologías de alto rendimiento y mejoras en los caminos y accesos a puertos, el agro crecería un 90% en diez años, alcanzando 251 millones de toneladas”.
Esta cifra se encuentra a mitad de camino de las 300 millones de toneladas que el presidente Javier Milei proyectó para los próximos años y de las 160 millones -una cifra récord- que se espera para la campaña 2025/26. Como se recordará, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó ese volumen de cosecha, a partir de una trilla excepcional de 29,5 millones de toneladas y un maíz que romperá la barrera de las 60 millones de toneladas.
El documento plantea que el escenario proyectado contempla un aumento sostenido de la productividad, junto con la ampliación de la superficie cultivada y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. En ese sentido, señala que el crecimiento podría lograrse mediante la expansión de la frontera agrícola en 6,5 millones de hectáreas, la adopción de semillas más eficientes y la utilización de sistemas de fertilización adecuados.
De ese modo, el impacto del crecimiento del sector no se limitaría a la producción primaria sino que se trasladaría al conjunto de la economía. “En este escenario de crecimiento, el sector llegaría a contribuir con el 45% del PBI en términos actuales, y su contribución permitiría la reconstrucción de toda la red vial en solo tres años”, indicaron.
Otro punto a tener en cuenta para alcanzar ese nivel de expansión es la necesidad de establecer condiciones que favorezcan la inversión y la planificación de largo plazo. En ese sentido, señala que el desarrollo del agro requiere coordinación entre el sector público y privado y la definición de políticas estables.
El informe también identificó a la productividad como el eje central del crecimiento y remarcó la importancia de la coordinación entre los distintos actores de las cadenas agroindustriales. “La productividad es el punto de encuentro donde todos los agentes —Estado, productores, contratistas, fabricantes, bancos y demás actores de las cadenas de valor agro— pueden ejercer influencia, promoviendo estrategias de beneficios y riesgos compartidos”, señalaron.
En este escenario, uno de los desafíos actuales para los productores es reducir la brecha en el uso de tecnología, que se ubica entre el 30% y el 50% según el tipo de práctica.
"Se requiere impulsar la capacitación y asistencia técnica para maximizar el uso de las tecnologías ya incorporadas e impulsar la adopción de las nuevas que constantemente aparecen, reemplazando la lógica extractivista por una perspectiva orientada al crecimiento”, concluyeron.