En medio de una de las semanas más incómodas para el Gobierno, Manuel Adorni, jefe de Gabinete, encabeza una nueva reunión de mesa política con el objetivo de ordenar al oficialismo y contener el impacto de los últimos escándalos. El encuentro no es solo de rutina: funciona como respuesta directa a la presión mediática y judicial que volvió a poner al Ejecutivo en el centro de la escena.
La convocatoria reúne a figuras clave del esquema de poder libertario, entre ellos Luis Caputo, ministro de Economía; Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados; Patricia Bullrich, jefa de bloque en el Senado; y Santiago Caputo, asesor presidencial, además de armadores y funcionarios del círculo más cercano. La posible presencia de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, refuerza el peso político de una reunión donde no solo se discute gestión, sino control interno.
El trasfondo es claro: la polémica por el vuelo a Punta del Este y las nuevas derivaciones del caso $LIBRA, que sumaron tensión sobre la figura de Adorni. A eso se agregan las revelaciones surgidas de peritajes judiciales que vuelven a vincular a actores del Gobierno con episodios bajo investigación. En ese contexto, la reunión busca bajar el nivel de exposición y evitar que la crisis escale dentro del propio oficialismo.
En lo formal, el encuentro servirá para definir la hoja de ruta legislativa de cara a 2026. El oficialismo intentará avanzar con proyectos sensibles como la modificación de la Ley de Glaciares, una nueva Ley de Financiamiento Universitario y la reforma política orientada a las elecciones de 2027. Sin embargo, detrás de esa agenda aparece otro objetivo: ordenar la estrategia parlamentaria en un escenario donde la debilidad interna puede condicionar las negociaciones.
La reunión también se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración del poder dentro del Gobierno. Los recientes cambios en el Ministerio de Justicia y el avance de figuras alineadas con el núcleo duro que responde a Karina Milei evidencian una centralización creciente. En ese esquema, la mesa política no solo coordina: actúa como dispositivo de disciplina. El desafío para Javier Milei, presidente de la Nación, será sostener cohesión en un momento donde las tensiones internas empiezan a hacerse visibles y el costo político deja de ser solo externo.