El fuerte temporal que azotó a la provincia de Tucumán la semana pasada provocó la suspensión de clases en 107 escuelas debido a anegamientos y graves fallas de infraestructura. Como se recordará, el impacto del fenómeno climático alcanzó a catorce de los diecisiete departamentos tucumanos con mayor incidencia en las regiones del sur y el este. Localidades como La Madrid, Graneros y Simoca presentan caminos intransitables que impiden el normal funcionamiento de las instituciones educativas locales.

A raíz de esta situación, varias de las escuelas afectadas funcionan actualmente como centros de evacuación y refugio para más de quinientas personas que perdieron sus pertenencias por el agua. Los edificios escolares presentan filtraciones severas y riesgos eléctricos que obligaron a las autoridades a interrumpir el dictado de clases por seguridad. En varios puntos de la provincia el colapso de los sistemas sanitarios y la falta de agua potable complican el regreso.
El estado de los caminos rurales es otro factor determinante que impide a docentes y alumnos llegar a los establecimientos por la gran acumulación de lodo. Desde el Ministerio de Educación provincial informaron que la reanudación de las actividades escolares dependerá exclusivamente de la evolución de las condiciones climáticas actuales. Se espera que algunos edificios puedan retomar sus tareas habituales de manera progresiva durante los próximos días de marzo.

Los equipos técnicos trabajan en la evaluación de los daños estructurales y en la reparación de las paredes afectadas por la humedad persistente en los salones. El avance de las obras de limpieza y desinfección será fundamental para garantizar un entorno seguro antes de la reapertura de las puertas de cada institución. Mientras tanto la comunidad educativa permanece atenta a los nuevos reportes oficiales sobre el estado del tiempo.