27/03/2026 - Edición Nº1144

Internacionales

Líder espiritual

Falleció Ilia II, patriarca clave en la identidad moderna de Georgia

18/03/2026 | Durante casi cinco décadas lideró la Iglesia ortodoxa georgiana y la transformó en un actor central en la vida política, cultural y social del país.



La muerte de Ilia II marca el fin de una era en Georgia. Tenía 93 años y falleció tras ser hospitalizado por una hemorragia interna, según confirmó el metropolitano Shio. Su desaparición abre ahora un período de transición: el Santo Sínodo dispone de 40 días para elegir a su sucesor.

Durante casi medio siglo al frente de la Iglesia Ortodoxa Georgiana, Ilia II no solo fue un líder religioso. Fue, para muchos georgianos, una figura de referencia moral y un pilar en la reconstrucción de la identidad nacional tras el colapso de la Unión Soviética.

De una Iglesia reprimida a un actor central

Cuando fue elegido patriarca en 1977, heredó una institución debilitada por décadas de persecución soviética: templos destruidos, clero reducido y una práctica religiosa fuertemente restringida.


Durante su mandato, la Iglesia pasó de estar reprimida en la era soviética a convertirse en la institución más respetada de Georgia.

Con el paso de los años, revirtió ese escenario. La Iglesia recuperó fieles, reconstruyó su estructura y ganó un lugar privilegiado en la sociedad. Un acuerdo firmado en 2002 con el entonces presidente Eduard Shevardnadze consolidó ese rol, otorgándole beneficios institucionales, influencia en la educación y un peso simbólico en la vida pública. Hoy, cerca del 90% de la población se identifica como cristiana ortodoxa, lo que explica el enorme alcance de su figura.

Con la disolución de la Unión Soviética en 1991, Georgia enfrentó un vacío ideológico profundo. En ese contexto, la Iglesia, bajo el liderazgo de Ilia II, se convirtió en depositaria de tradiciones, valores y sentido de pertenencia nacional. Mientras el país atravesaba conflictos internos y redefinía su rumbo, el patriarca fue visto como un factor de estabilidad. No es casual que durante años haya sido considerado el hombre más confiable del país, incluso por encima de dirigentes políticos.

Tradición, tensiones y debates

Su liderazgo también estuvo marcado por posiciones firmes en cuestiones sociales. Ilia II defendió una visión conservadora de la sociedad, oponiéndose al aborto y rechazando los derechos del colectivo LGBT, lo que generó fuertes controversias dentro y fuera de Georgia. Estas posturas reflejaron una tensión más amplia: cómo equilibrar los valores tradicionales con la aspiración del país de acercarse a Europa.

En paralelo, su figura quedó atravesada por otro debate sensible: la relación con Rusia. Críticos señalaron que, durante su mandato, la Iglesia georgiana mantuvo vínculos cercanos con la Iglesia ortodoxa rusa, en un país donde la influencia de Moscú sigue siendo un tema delicado, especialmente tras la guerra de 2008.


Catedral de la Santísima Trinidad de Tiflis. Principal centro religioso del país y símbolo del renacimiento de la Iglesia tras la caída de la Unión Soviética.

Durante la invasión rusa a Ucrania iniciada en 2022, Ilia II pidió el cese del conflicto y habló del riesgo de una escalada global. En uno de sus últimos mensajes públicos, advirtió: “Vivimos tiempos difíciles, explosivos, donde la amenaza de una catástrofe nuclear es real”, en un llamado a la paz que reflejaba su mirada sobre un mundo cada vez más inestable.

Un legado que trasciende lo religioso

Más allá de las polémicas, Ilia II deja una huella profunda. Fue el hombre que transformó una Iglesia debilitada en la institución más influyente del país, y que acompañó a Georgia en uno de los períodos más complejos de su historia reciente. Su sucesor no solo heredará un cargo religioso, sino también un rol clave en el delicado equilibrio entre tradición, política y proyección internacional de Georgia.