El Gobierno de Javier Milei puso en marcha el cronograma para reformar el sistema electoral argentino de cara a las presidenciales de 2027. En un seminario organizado por la Cámara Nacional Electoral (CNE), el ministro del Interior, Diego Santilli, confirmó que la discusión legislativa se dará en el primer semestre de este año para garantizar la previsibilidad del sistema.
La intención oficial es clara: acelerar la implementación definitiva de la Boleta Única Papel (BUP) y modificar profundamente el sistema de primarias. Ante la falta de una mayoría automática, la administración libertaria comenzó a explorar una alternativa intermedia que permitiría destrabar el rechazo de los bloques aliados: transformar las PASO (obligatorias) en un sistema de internas optativas para el ciudadano.
El ministro Diego Santilli confirmó que el debate electoral "estará arriba de la mesa" entre abril y junio, con el objetivo de que las nuevas reglas rijan plenamente para el proceso presidencial de 2027.
Aunque el deseo original del Poder Ejecutivo de la Nación es la eliminación lisa y llana de las primarias, los números en el Congreso obligan a una negociación. El oficialismo necesita 129 votos en Diputados y 37 en el Senado, una cifra que hoy depende del acompañamiento del PRO y la UCR.

La senadora Patricia Bullrich dio la señal más clara sobre este "Plan B" al afirmar hoy que "un sistema de tres vueltas no es razonable" y que "quizás es más razonable pensar si es no obligatorio". En la misma sintonía, la legisladora del PRO, Silvia Lospennato, coincidió en que "el ciudadano no debería estar obligado" a participar en internas de frentes políticos. Esta variante permitiría al Gobierno ahorrar gran parte de los costos logísticos y, al mismo tiempo, dejaría que los partidos ordenen sus candidaturas sin forzar la asistencia masiva.
El intento de cambiar el sistema de votación no es nuevo para esta gestión. En los borradores originales de la Ley Bases, el oficialismo incluyó la eliminación de las PASO y la implementación de un sistema de circunscripción uninominal para terminar con las "listas sábana".

Sin embargo, esos puntos fueron retirados por el rechazo de los partidos aliados, que veían en esos cambios una amenaza a la representación de las minorías. Ahora, el Gobierno busca retomar la discusión con una norma específica y separada, fundamentada en el éxito que tuvo el debut de la Boleta Única Papel en las legislativas pasadas, donde se registró un ahorro de $12.800 millones en impresión de boletas.
La postura en el interior del país está fragmentada. Mientras gobernadores aliados como Rogelio Frigerio (Entre Ríos) se mostraron dispuestos a "debatir el tema" e incluso avalaron en su momento la suspensión por razones de costo, otros mandatarios mantienen reparos.
En el peronismo, figuras como Axel Kicillof y Gildo Insfrán defienden la continuidad del sistema actual para evitar que las candidaturas vuelvan a definirse por el "dedo" de las cúpulas. Sin embargo, la mayor preocupación de los gobernadores no es solo el sistema nacional, sino la presión de la Casa Rosada para que las provincias unifiquen sus calendarios locales con el nacional y adopten la Boleta Única de manera concurrente.
Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias fueron creadas en 2009 bajo la gestión de Cristina Kirchner, tras la derrota del oficialismo en las legislativas de ese año. El sistema fue diseñado originalmente para obligar a los partidos a dirimir sus internas de cara a la sociedad, evitando las fracturas externas que debilitaban al peronismo.

Desde su implementación, las PASO han funcionado más como una "encuesta oficial" que como una herramienta de selección de candidatos, ya que en la mayoría de los casos los partidos presentan listas de unidad. Según el ministro Diego Santilli, "el 60% de los partidos no las han utilizado" para una competencia real, lo que refuerza el argumento oficialista sobre su ineficiencia económica.
Las legislativas de octubre de 2025 marcaron un hito con el debut de la Boleta Única Papel. Según datos oficiales, el 93% de los electores sintió que el proceso fue "fluido y rápido". La Justicia Electoral, representada por Alberto R. Dalla Via, calificó el debut como "exitoso" y destacó el entusiasmo de la ciudadanía con el nuevo formato.

En términos de paridad política, la última elección nacional mostró una polarización extrema. La Libertad Avanza venció a Fuerza Patria en el padrón nacional por apenas un 0,33%, lo que se tradujo en una diferencia mínima de bancas en el Congreso. Esta paridad es la que obliga al Gobierno a negociar cada punto de la reforma electoral, ya que la composición actual de las cámaras no le otorga una mayoría automática para cambiar las reglas de juego por su cuenta.
TM