La oposición en Córdoba ingresó en una fase de definiciones críticas de cara a 2027. El dirigente radical Rodrigo de Loredo ratificó su candidatura a gobernador en un acto denominado "De Loredo Session", donde utilizó una estética similar a la de las producciones de Bizarrap para lanzar sus propuestas.
Sin embargo, la propuesta de realizar una interna abierta y autofinanciada fue rechazada de forma inmediata por los otros dos referentes del sector. El senador Luis Juez y el diputado Gabriel Bornoroni consolidaron una alianza propia que hoy excluye al exlegislador radical de la mesa de decisiones.
El entorno de Bornoroni y Juez estableció julio como el plazo máximo para que De Loredo decida si se integra a la coalición bajo las condiciones de la nueva mesa opositora o queda definitivamente marginado del armado electoral.
La respuesta de los líderes del Frente Cívico y de La Libertad Avanza (LLA) fue tajante y cargada de ironía. "No voy ni a los bailes de cuarteto, imagínate una fiesta de música electrónica", disparó Juez para desestimar la propuesta del radical. Por su parte, Bornoroni afirmó que "las internas del radicalismo se ordenen en el radicalismo", marcando una distancia insalvable con la estructura de la UCR.
Existe además una contradicción técnica que los aliados del Gobierno de Javier Milei no pasaron por alto. Tanto el senador como el diputado libertario acompañarán en el Congreso de la Nación la eliminación de las PASO. En ese contexto, recordaron que el propio De Loredo votó a favor de suspender las primarias durante su reciente mandato en la cámara baja.
¡Se viene la Córdoba que soñamos de la mano de De Loredo! pic.twitter.com/P1kc7jrl62
— Azucenaflores (@Azucenaflor1978) March 17, 2026
El lanzamiento de De Loredo buscó captar la atención del electorado joven mediante un despliegue audiovisual que lo ubicó en una cabina de DJ. Desde allí, el dirigente calificó su candidatura como "irreductible" y propuso un método de selección para evitar la fragmentación del voto no peronista.
"Luis y Gabriel están jugando una semifinal; yo los espero en la final", sentenció el radical en referencia a sus competidores internos. Sin embargo, la estrategia del "ninguneo" se instaló como regla en el armado que hoy integran Juez y Bornoroni, quienes evalúan que el radicalismo se encuentra dividido y no reconoce un liderazgo unificado en la figura del exdiputado.

El escenario actual muestra a Juez y Bornoroni sentados en una misma mesa política junto a otros dirigentes como la radical Soledad Carrizo y la diputada Laura Rodríguez Machado. En este esquema, el senador interpreta que el referente libertario es el socio estratégico necesario para derrotar al peronismo que lidera el gobernador Martín Llaryora.
Para aislar al dirigente de la UCR, los integrantes de esta alianza han comenzado a entablar diálogos directos con otros sectores del radicalismo, incluyendo al exintendente Ramón Mestre. El objetivo de esta maniobra es debilitar la base de sustentación de De Loredo y obligarlo a negociar desde una posición de menor fortaleza política.
El mes de julio aparece en el calendario como el punto de no retorno para la unidad opositora. Los emisarios de Bornoroni ya le hicieron saber al radicalismo que esa es la fecha límite para definir el esquema de la coalición. Si para ese entonces no hay un acuerdo, la "mesa opositora" avanzará con sus propios candidatos, dejando a De Loredo ante el riesgo de enfrentar una elección fragmentada.
Pese a las presiones, el radical insiste en que "falta tiempo" y confía en que su capacidad para interpelar al ciudadano de Córdoba lo mantendrá competitivo. Sin embargo, el secreto del éxito del peronismo cordobés durante dos décadas ha sido, precisamente, la división de sus adversarios, una trampa que hoy vuelve a amenazar el futuro electoral de la provincia.
TM