18/03/2026 - Edición Nº1135

Política

¿Candidato 2027?

Negatividad y polarización: la reflexión de Dante Gebel que roza la política

18/03/2026 | El espacio que empuja al pastor y comunicador a la política hará un encuentro en Lanús. Lo que dejó su última presentación.



En su última presentación pública, el pastor y comunicador Dante Gebel volvió a combinar elementos de espiritualidad, psicología y experiencia personal para abordar un tema central: el impacto de los pensamientos negativos en la vida cotidiana y su influencia en la forma en que las personas interpretan la realidad.

La exposición se produce en un contexto particular: el creciente armado político en torno a su figura, con dirigentes de distintos espacios que lo acompañan y la inminente realización del primer encuentro de Consolidación Argentina, el espacio que impulsa su eventual proyección pública. El acto será este miércoles en Lanús, aunque el propio Gebel no estará presente.

La negatividad como hábito “adictivo”

Durante su intervención, Gebel planteó que la negatividad no es solo una actitud, sino un patrón que puede volverse recurrente y difícil de revertir. Según explicó, este tipo de pensamientos activa procesos biológicos concretos.

Es imposible que nos vaya bien cuando transitamos los rieles de la negatividad”, afirmó, al tiempo que señaló que este fenómeno “es adictivo” porque desencadena reacciones bioquímicas, como la liberación de cortisol, vinculadas al sistema límbico y la corteza cerebral.

En esa línea, sostuvo que cuanto más tiempo se permanece en ese estado, más se refuerzan las conexiones neuronales asociadas a pensamientos negativos, lo que dificulta incorporar perspectivas positivas. “Filtramos lo bueno y dejamos pasar lo negativo”, sintetizó.

El origen: creencias aprendidas y diálogo interno

Uno de los ejes más personales de su exposición estuvo ligado a su propia experiencia. Gebel relató que durante su juventud atravesó un fuerte diálogo interior negativo, marcado por inseguridades vinculadas a su formación y a su futuro.

“Pensaba: ‘no tengo lo que hace falta’, ‘no terminé mis estudios’, ‘se va a notar que no estoy preparado’”, recordó. Ese proceso, explicó, derivó en la construcción de una identidad impostada: “me inventé un personaje para que los demás aceptaran”.

Según describió, ese “falso yo” funcionó como un mecanismo de defensa frente a la baja autoestima, pero al mismo tiempo generó una desconexión entre lo que mostraba públicamente y lo que sentía internamente.

El “falso yo” y la cultura de la apariencia

Gebel profundizó en el concepto de impostura social y espiritual, al que vinculó tanto con ámbitos religiosos como con la vida cotidiana y las redes sociales.

Sostuvo que muchas personas construyen su identidad en función de la aprobación externa, lo que deriva en una “vida de apariencia” donde prima el reconocimiento por sobre la autenticidad. “El impostor siempre es lo que hace, nunca quien es”, explicó.

En ese sentido, advirtió que la necesidad de mostrar perfección puede impedir reconocer heridas personales y, por lo tanto, sanar. “Todo lo que se niega no se puede curar”, afirmó.

También cuestionó lo que definió como una cultura del “modo avatar”, en la que se proyectan versiones idealizadas de la vida personal, especialmente en redes sociales. “Hay gente que prefiere la admiración antes que el amor genuino”, señaló.

Pensamiento polarizado: ver el mundo en blanco o negro

Uno de los conceptos centrales de la charla fue la relación entre negatividad y pensamiento polarizado. Según Gebel, cuando una persona se habitúa a interpretar la realidad desde un sesgo negativo, tiende a simplificarla en términos absolutos.

Cuando filtramos la vida a través de la negatividad, vemos todo blanco o negro, todo o nada”, explicó. Este tipo de pensamiento, añadió, impide reconocer matices y favorece posturas rígidas.

En ese marco, describió conductas asociadas a esta lógica: considerar que quien piensa distinto está equivocado, o dividir la realidad en categorías extremas sin espacio para los grises. “Nos quita la risa, nos roba la alegría”, sostuvo.

Autenticidad como salida

Frente a ese diagnóstico, Gebel propuso la autenticidad como camino para revertir tanto la negatividad como la polarización. En su exposición, remarcó la importancia de reconocer debilidades y abandonar la necesidad de sostener una imagen idealizada.

“El corazón puro no es el perfecto, sino el sincero”, afirmó, al tiempo que planteó que la aceptación de la propia vulnerabilidad permite reconstruir una identidad más genuina.

El trasfondo político: Consolidación Argentina y proyección 2027

La repercusión de este tipo de intervenciones se da en paralelo al crecimiento de Consolidación Argentina, el espacio que busca proyectar a Gebel más allá del ámbito religioso y mediático.

El primer encuentro formal del espacio se realizará este miércoles en Lanús a las 18 horas, con la participación de dirigentes provenientes de distintos sectores de la política, lo que alimenta las versiones sobre una eventual candidatura presidencial en 2027.

Aunque el propio Gebel no estará presente en ese acto, su figura aparece como eje ordenador de un armado que intenta capitalizar su llegada a públicos masivos y su discurso centrado en valores, liderazgo personal y transformación individual.

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