El regreso de los créditos de ANSES volvió a instalarse en la agenda, aunque por ahora se trata de un proyecto de ley que busca restituir el programa que fue dado de baja en 2025.
La iniciativa apunta a reactivar una línea de préstamos para jubilados, beneficiarios de asignaciones y trabajadores de menores ingresos, pero con un cambio clave: ya no serían créditos de libre disponibilidad.
El eje del proyecto es que los fondos se utilicen exclusivamente para cancelar deudas existentes.
En lugar de entregar el dinero directamente a los beneficiarios, ANSES transferiría los montos de forma directa a los acreedores —como bancos o tarjetas de crédito—, con el objetivo de ordenar pasivos y evitar un uso discrecional del crédito.

El universo alcanzado sería amplio e incluiría a:
Se trata, en todos los casos, de sectores con dificultades para acceder al crédito bancario tradicional.
El proyecto establece que los préstamos podrían alcanzar hasta $1.500.000, con un esquema de actualización atado al salario mínimo para no quedar licuados por la inflación.
En cuanto a las condiciones, se propone una tasa equivalente a TAMAR más 10 puntos porcentuales, por debajo de las tasas del sistema financiero.
Además, las cuotas no podrían superar el 30% del ingreso mensual, para evitar situaciones de sobreendeudamiento.
El acceso al crédito sería completamente digital, a través de la plataforma Mi ANSES, sin intermediarios.
Los solicitantes deberían declarar sus deudas y el organismo se encargaría de realizar los pagos correspondientes, con mecanismos de control para asegurar el destino de los fondos.
El proyecto deberá ser tratado en el Congreso para avanzar.
Si se aprueba, marcaría el regreso de los créditos ANSES, aunque con un perfil distinto: menos orientado al consumo y más enfocado en ordenar deudas en un contexto de ingresos ajustados.