18/03/2026 - Edición Nº1135

Política

Movimiento peronista

Por qué Kicillof apuesta al interior en plena crisis del PJ

18/03/2026 | El gobernador activó su proyección presidencial con señales en Córdoba y CABA. En paralelo, distintas tribus del PJ buscan ordenar la disputa en la provincia.



El gobernador Axel Kicillof empezó a dar señales más explícitas de su construcción nacional y activó una etapa que ya se lee en clave electoral. Con apariciones fuera de la provincia de Buenos Aires y el lanzamiento de equipos técnicos, el mandatario bonaerense busca consolidarse como una referencia presidencial dentro del peronismo, en un contexto de fragmentación interna.

El primer movimiento se vio en Córdoba, donde Kicillof participó de manera virtual en un acto encabezado por Carlos Caserio, ex senador nacional, con el objetivo de empezar a tejer una estructura política en una provincia históricamente adversa al kirchnerismo. El gesto no es menor: implica salir de la zona de confort bonaerense e intentar construir volumen político en territorios donde el peronismo no alineado tiene peso propio.

En paralelo, el lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en distintos distritos marca el intento de darle forma a una herramienta política que respalde su candidatura. La estrategia combina presencia territorial, armado técnico y discurso opositor al modelo de Javier Milei, presidente de la Nación, con foco en la crisis productiva y la caída de la recaudación, temas que Kicillof busca instalar como ejes de confrontación.

Tregua táctica en la interna bonaerense

Mientras avanza el armado nacional, en la provincia de Buenos Aires el peronismo ensaya una tregua parcial. El lanzamiento del espacio “Reconquista” por parte de Mariel Fernández, intendenta de Moreno, funcionó como una postal de unidad relativa, con la presencia de dirigentes de distintos sectores, desde el kirchnerismo hasta movimientos sociales y referentes territoriales.

La foto no elimina la interna, pero muestra un intento de ordenar el escenario. Con varios dirigentes proyectando candidaturas y una disputa latente por la sucesión provincial, el kicillofismo necesita contener tensiones para no debilitar su proyección nacional. En ese equilibrio, la construcción de Kicillof avanza en dos planos: expandirse hacia el país y, al mismo tiempo, evitar que la interna bonaerense erosione su principal base de poder rumbo a 2027.