El Gobierno avanza con un plan de “modernización” sobre el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que encendió alarmas internas por posibles despidos y reducción de áreas sensibles. Mientras desde el entorno de Javier Milei niegan recortes inmediatos, admiten que podría haber una reducción de la planta a futuro, en línea con la reestructuración del Estado.
La preocupación creció tras la intervención de Alejandro Tamer, subsecretario de Reforma Estatal, vinculado al armado del ministro Federico Sturzenegger. Su paso por el organismo alimentó versiones sobre la confección de listas de personal bajo revisión, en un contexto donde la digitalización aparece como argumento central para redefinir funciones.
Desde el Ministerio de Defensa sostienen que el proceso apunta a “hacer más eficientes” distintas áreas, aunque reconocen que el plan todavía es incipiente. Sin embargo, los gremios no comparten esa lectura: la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) declaró el estado de alerta y advierte que el ajuste podría alcanzar entre el 20% y el 25% de la planta actual.
El posible recorte abre un frente más delicado que el puramente laboral. Según el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM), una reducción de esa magnitud afectaría directamente la red de observación meteorológica, base de todo el sistema de pronósticos y alertas tempranas. El organismo advirtió que podrían cerrarse estaciones en puntos estratégicos del país, comprometiendo la capacidad de anticipar fenómenos extremos.
Los datos oficiales del INDEC ya muestran una tendencia a la baja en la dotación: el SMN pasó de 1.164 trabajadores en noviembre de 2023 a 992 en enero de 2026, una caída cercana al 15%. Ese achicamiento previo, sumado a una eventual nueva poda, profundiza la tensión entre el objetivo de eficiencia administrativa y la necesidad de sostener capacidades técnicas críticas.
En ese marco, especialistas del sector advierten que los procesos de automatización no son inmediatos ni reemplazan completamente al personal calificado. La validación de datos, el mantenimiento de estaciones y la interpretación de información requieren recursos humanos especializados, lo que pone en duda la viabilidad de un ajuste acelerado.