El mercado laboral mostró un deterioro hacia el cierre de 2025.
Según informó el INDEC, la desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implica una suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024, es decir, aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo activamente y no lo consiguen.
El impacto es más fuerte entre los jóvenes de 14 a 29 años.
Se trata de los aumentos más marcados del mercado laboral y reflejan las mayores dificultades de inserción.
Si se mira por regiones, los niveles más altos se registran en:
Otro dato que muestra tensión es el de los subocupados demandantes.Se trata de personas que ya tienen trabajo, pero necesitan trabajar más horas.
Ese indicador también subió, pasando de 7,6% a 7,8%.
Más allá del desempleo, el dato que más preocupa es el avance de la informalidad.
Según el informe, el 43% de las personas ocupadas trabaja en condiciones informales, cuando en 2023 ese número era de 41,4%. Esto implica que casi 4 de cada 10 trabajadores no tienen derechos laborales básicos.
Al mismo tiempo:
Dentro del empleo asalariado, también se observa deterioro.
Los trabajadores con descuento jubilatorio —es decir, en blanco— bajaron de 21,1% a 20,5%.
Y también cayeron los asalariados sin descuento, que pasaron de 11,9% a 11,7%.
En paralelo, crecen las formas de trabajo más precarias. Las personas que trabajan por su cuenta —generalmente con ingresos inestables— aumentaron, de 35,4% a 36,4% en el caso de quienes hacen changas, y de 37% a 38,6% en los llamados trabajadores independientes
El dato final deja una lectura clara: el problema no es solo el desempleo, sino la calidad del empleo. Mientras sube la desocupación, también crecen la informalidad y el cuentapropismo.
Estos datos ponen en duda el discurso oficial sobre la generación de empleo y encienden una señal de alerta sobre lo que puede venir si el Gobierno no toma nota de la situación