El fútbol africano vive un escándalo sin precedentes que ya involucró a las más altas esferas del Estado. Tras la decisión de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de quitarle el título de la Copa Africana de Naciones 2026 a Senegal y adjudicárselo a Marruecos, el Gobierno de Senegal emitió un durísimo comunicado calificando el fallo como "injusto, sin precedentes e inaceptable". La nación africana denunció a la entidad por "presunta corrupción" y anunció que llevará el caso hasta las últimas instancias judiciales internacionales.
La resolución de la CAF, que despojó a Senegal de su victoria 1-0 en la final contra Marruecos por considerar que el equipo abandonó el campo de juego, desató una ola de indignación en Dakar. El Gobierno senegalés, a través de un comunicado oficial difundido este miércoles, afirmó que "Senegal no puede tolerar una decisión administrativa que anula el compromiso, el mérito y la excelencia deportiva".
El Gobierno senegalés fue contundente en sus términos. "Senegal rechaza categóricamente este intento injustificado de despojo y exige una investigación internacional independiente sobre la presunta corrupción en los órganos rectores de la CAF", señala el escrito. Además, anticipó que se recurrirá "a todas las vías legales pertinentes, incluso ante los tribunales internacionales competentes", para garantizar que se haga justicia y se restablezca la primacía de los resultados deportivos.
En paralelo, la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) confirmó que interpondrá un recurso de apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana, Suiza, máximo órgano de justicia deportiva antes de la última instancia judicial que sería la Corte Suprema suiza.

Todo empezó en la final disputada a principios de 2026 en Rabat. Con el marcador 0-0 en los últimos segundos del tiempo reglamentario, el árbitro sancionó un penal para Marruecos tras una revisión de VAR. La decisión desató la furia del banco senegalés, y el seleccionador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores retirarse al vestuario en señal de protesta.
Durante la caótica interrupción, que se extendió por varios minutos, Sadio Mané intentó sin éxito convencer a sus compañeros de regresar. Finalmente, el equipo volvió al campo. Brahim Díaz erró el penal y, en la prórroga, Pape Gueye marcó el gol que le dio la victoria en cancha a Senegal por 1-0.

La CAF, sin embargo, aplicó una dura sanción a Senegal, determinando que la retirada momentánea del equipo constituyó una infracción a los artículos 82 y 84 de su reglamento, lo que se considera una "incomparecencia administrativa". En consecuencia, el organismo resolvió dar por ganado el encuentro a Marruecos por 3-0, otorgándole así el título continental.
La decisión generó fuertes repercusiones en todo el continente. Mientras en Marruecos hubo festejos, otras selecciones como Argelia expresaron su rechazo, argumentando que "los torneos se ganan en la cancha".
Jugadores senegaleses como Moussa Niakjaté ("Esto no es IA, es real") e Idrissa Gana Gueye ("Nadie nos lo podrá quitar") expresaron su frustración en redes sociales. El secretario general de la FSF, Abdoulaye Sow, fue más allá y advirtió que "la Confederación Africana de Fútbol es corrupta" y que "la copa no saldrá del país". La batalla legal promete ser intensa y pasará por los despachos del TAS, donde Senegal buscará recuperar en los tribunales lo que ganó en la cancha.