19/03/2026 - Edición Nº1136

Internacionales

Operativo Alfil

De Kuwait a Malvinas: cuando Menem apoyó a EE.UU. en guerra y no hubo recompensa

18/03/2026 | En los 90, Argentina fue el único país de América Latina en enviar buques al Golfo por Estados Unidos.



Mucho antes de los actuales alineamientos geopolíticos y debates en redes, Argentina ya había dado una señal concreta de apoyo a Estados Unidos en un conflicto internacional clave.

Fue en 1990, durante la Guerra del Golfo, cuando el país se convirtió en el único de América Latina en participar activamente de la coalición liderada por Washington para frenar el avance de Irak sobre Kuwait.

La operación —conocida como Operativo Alfil— implicó el envío de dos buques de la Armada Argentina: la ARA Almirante Brown y la ARA Espora.

Presencia sin combate, pero con mensaje

Aunque las fuerzas argentinas no participaron en enfrentamientos directos, su rol fue estratégico: tareas logísticas, control marítimo y presencia en una de las zonas más sensibles del planeta.

El gesto tenía un valor político claro: mostrar a Argentina como un aliado confiable de Estados Unidos en un escenario de conflicto global.

Décadas después, ese antecedente vuelve a cobrar relevancia frente a nuevas discusiones sobre el rol argentino en la seguridad internacional, especialmente en regiones como el Golfo Pérsico.

El dato incómodo: no hubo correlato en Malvinas

Sin embargo, hay un punto que hoy vuelve a escena con fuerza: ese alineamiento militar no se tradujo en ningún cambio en la postura estadounidense sobre las Islas Malvinas.

A pesar del respaldo argentino en la Guerra del Golfo, Washington mantuvo su histórica cercanía con el Reino Unido, sin modificar su posición en la disputa por la soberanía del archipiélago.

Un antecedente que desafía el presente

El recuerdo del Operativo Alfil cobra nueva dimensión en el contexto actual, donde voces como la del dirigente republicano Marc Zell sugieren que el apoyo argentino a EE.UU. debería tener una devolución política.

La lógica parece simple: cooperación estratégica a cambio de respaldo diplomático.

Pero la historia reciente muestra otra cosa: incluso cuando Argentina participó de una coalición internacional en un conflicto real, el tablero de Malvinas no se movió.

Entre la expectativa y la realidad

Hoy, con un nuevo alineamiento explícito bajo el gobierno de Javier Milei y un contexto global tensionado, el debate vuelve a instalarse.

¿Puede Argentina convertir su posicionamiento internacional en beneficios concretos?
¿O se trata, una vez más, de una expectativa que choca contra las estructuras históricas del poder global?

La historia ofrece una respuesta incómoda: Argentina ya estuvo ahí.

Acompañó, participó y se alineó. Pero cuando el conflicto tocó Malvinas, el apoyo nunca llegó.

Y en geopolítica, lo que no cambió entonces… difícilmente cambie ahora.