La escalada bélica en Medio Oriente no da tregua y sigue impactando en los calendarios del deporte internacional. Ahora, Premier Padel y la Federación Internacional de Pádel (FIP) confirmaron el aplazamiento del Ooredoo Qatar Major, que debía disputarse en Doha del 6 al 11 de abril.
La decisión, tomada en conjunto con la Qatar Padel Federation, responde a la "situación sin precedentes en la región en su conjunto", en referencia directa al conflicto armado entre Estados Unidos-Israel e Irán.
El torneo qatarí, tradicionalmente el encargado de abrir la serie de los "Grandes" de la temporada, es una pieza clave en el circuito. Otorga 2000 puntos para el ranking mundial y reparte premios importantes, por lo que su suspensión genera un impacto deportivo significativo. La medida se suma a una ola de cancelaciones que ya afectó a la Finalissima de fútbol entre Argentina y España, y al Gran Premio de Qatar de MotoGP.
El comunicado oficial habla de "aplazamiento" y no de cancelación definitiva, lo que deja abierta la puerta a una reprogramación. Sin embargo, encajar un torneo de esta magnitud en un calendario 2026 ya saturado será un rompecabezas complejo.
El Steering Committee de Premier Padel se reunirá en breve para analizar las implicaciones y buscar una solución que contemple a todos los actores del circuito. Por el momento, el próximo Major confirmado será el de Roma, Italia, a partir del 1 de junio. Los otros dos grandes de la temporada están pautados en París (septiembre) y Acapulco (noviembre).
La preocupación ahora se traslada al NewGiza Premier Padel P2, programado para la semana siguiente (13-18 de abril) en Egipto. Si bien el conflicto no ha afectado directamente a ese país, su proximidad geográfica con la zona de guerra pone en duda su realización.
Para los fanáticos y los jugadores, como los defensores argentinos del título Agustín Tapia y Arturo Coello, la noticia es un balde de agua fría en un año que prometía la expansión global del deporte con 25 torneos en 17 países. La pelota, por ahora, queda en pausa a la espera de que la paz permita volver a jugar.