La crisis futbolística e institucional de Newell's Old Boys sumó un nuevo capítulo de violencia y descontento. Ahora, cerca de 500 hinchas se autoconvocaron en la puerta 6 del Coloso Marcelo Bielsa para exigir la renuncia del presidente Ignacio Boero, quien asumió hace apenas tres meses.
La manifestación, impulsada por agrupaciones opositoras como Autoconvocados y Fuerza Leprosa, se desarrolló bajo la consigna "Unidad o Descenso", reflejando el temor por la situación deportiva que tiene al equipo en zona roja.
Lo que comenzó como un reclamo político tras la humillante derrota 5-0 ante Lanús y las renuncias del director deportivo Roberto Sensini y el secretario técnico Fernando Bacci, terminó en un caos. El clima se caldeó rápidamente y los cantos de "que se vayan todos" dieron paso a escenas de agresión contra trabajadores de prensa.
Por su parte, el excandidato a presidente Cristian D'Amico explicó que "La comisión directiva asumida en diciembre de 2025 lleva más de tres meses de gestión sin haber logrado una sola victoria en diez partidos disputados. En el último mercado de pases se incorporaron aproximadamente 12 jugadores, muchos de los cuales no están teniendo participación, mientras que otros se encuentran lesionados, evidenciando una preocupante falta de planificación deportiva".
Para el referente de Movimiento Rojinegro Querido, la situación deportiva es crítica: "el club se encuentra seriamente comprometido con el descenso, agravando aún más un escenario que ya venía golpeado por la gestión anterior. Lejos de corregir errores, esta conducción ha profundizado los problemas existentes".
En ese sentido, criticó duramente a la gestión de Boero: "Queda en evidencia que el club les ha quedado grande: desde afuera manifestaban tener todas las soluciones, pero la realidad de la gestión ha demostrado lo contrario. A esto se suma la soberbia con la que se han manejado en declaraciones públicas y en distintas reuniones, lo que no hace más que profundizar el malestar general".

La violencia tuvo como blanco a los cronistas y camarógrafos presentes. Según denunció el Sindicato de Prensa Rosario (SPR), equipos de Radio y Televisión Santafesina (RTS) y Telefé Rosario sufrieron agresiones físicas, amenazas de muerte y robos.
El episodio más grave afectó al móvil de RTS: a su cronista y camarógrafo los golpearon y les sustrajeron un micrófono y un trípode. Al equipo de Telefé le arrojaron piedras y lo hostigaron mientras intentaba cubrir las declaraciones del excandidato opositor Julián González.
El SPR condenó enérgicamente los hechos y apuntó contra la pasividad policial: "Los trabajadores debieron ser auxiliados por sus propios compañeros ante la inacción de la Policía, que estaba a metros del lugar". A pesar de la presencia de cuatro patrulleros, la seguridad no intervino para frenar los ataques.
La protesta expuso la fractura total entre la dirigencia y la hinchada. "Hace tres meses que se votó y respetamos la democracia, pero pedimos que la comisión directiva tenga un buen diagnóstico", expresaron desde la oposición, buscando tender puentes en medio del incendio.
Con el equipo último en la tabla anual y el promedio acechando, Newell's vive horas críticas donde la unidad que se reclama parece cada vez más lejos.