A sus 36 años el ex mediocampista de Racing Club y Banfield, Ezequiel Schelotto, decidió patear el tablero en Europa, asumiendo un desafío que combina el campo de juego con la responsabilidad de gestionar todo lo externo.
En un evento oficial en el Palazzo Mantegazza, se confirmó que el argentino nacionalizado italiano será, simultáneamente, jugador, vicepresidente y accionista del FC Paradiso, equipo que milita en la tercera división de Suiza.
Schelotto, quien ya formaba parte del plantel desde 2023 tras un paso por Dubai, decidió redoblar la apuesta adquiriendo el 40% del paquete accionario de la institución.
"Es la confirmación de la voluntad de construir un proyecto sólido, ambicioso y profundamente conectado", comunicó el club en sus redes sociales, celebrando la nueva función de su figura.
La incursión dirigencial del "Galgo" tiene un trasfondo de emergencia. El club atravesó momentos de incertidumbre tras la partida de otro ex futbolista argentino: Maxi López, quien también poseía acciones y dejó la institución por diferencias con la Junta Directiva.
Ante este vacío de poder y los problemas económicos que amenazaban al plantel, Schelotto tomó las riendas. "Muchos chicos no sabían qué hacer. Había familias detrás. Decidí hacerme cargo de los gastos para sostener al equipo. Lo hice por ellos", confesó en diálogo con TN.

A pesar de la situación, aclaró que mantiene una buena relación con López: "Es una persona que aprecio mucho, somos amigos. Respeto su decisión". Ahora, compartirá la conducción con el presidente Antonio Caggiano, buscando estabilizar al equipo en la categoría y proyectar un ascenso a futuro.
La trayectoria de Schelotto es un guión de película. Se fue de Banfield a los 16 años sin debutar en Primera, forjó un nombre en el Calcio jugando para gigantes como Inter (donde le marcó un gol histórico al Milan) y Atalanta, y llegó a vestir la camiseta de la Selección de Italia.
Sin embargo, su regreso al fútbol argentino fue un calvario. En Racing apenas jugó ocho partidos, víctima de una rotura de ligamentos que lo marginó casi un año y medio. Pasó por Aldosivi y Deportivo Morón, pero las lesiones y la falta de oportunidades lo llevaron a vivir momentos duros, llegando incluso a trabajar como chofer de aplicaciones para sostenerse.
Hoy, radicado en la zona del Lago de Como y cruzando la frontera suiza a diario, Schelotto disfruta de una revancha personal. "Quiero seguir jugando dos o tres años más. El fútbol es mi vida", asegura, mientras aprende el oficio de dirigente y critica la desorganización del fútbol argentino: "Hay mucho potencial, pero faltan reglas claras. Es una pena que situaciones de corrupción manchen al deporte más lindo del mundo".