Después de atravesar días delicados, Luciana Martínez volvió a su casa tras haber sido excarcelada, pero hubo un detalle que no pasó desapercibido: su silencio absoluto en redes sociales durante más de 24 horas. La exparticipante de Gran Hermano había sido detenida el sábado 14 de marzo, luego de que un turista estadounidense la acusara de un robo en un hotel del barrio de Palermo, en un caso inicialmente vinculado a la modalidad conocida como “viuda negra”.
Sin embargo, el rumbo judicial cambió: la causa fue recaratulada como “hurto”, lo que permitió su liberación mientras la investigación continúa. También fue excarcelado su mánager, Cristian Wagner.
Ya en libertad, Martínez habló con la prensa en la puerta de su casa y se mostró serena, aunque visiblemente cansada. “Estoy muy bien. Solo quiero llevar tranquilidad a mi familia y a las personas que me siguen y me apoyan. Decir que todo esto fue un mal sueño, o más bien una pesadilla”, expresó en diálogo con Los Profesionales con Flor.
En sus declaraciones, también dejó en claro su postura frente a la causa: aseguró tener fe en que todo se resolverá favorablemente y destacó el trabajo de sus abogados. “Creo en Dios, tengo mucha fe y rezo para que todo salga bien”, afirmó. Y, aunque evitó entrar en detalles judiciales, fue contundente: “No puedo hablar de la causa, pero viuda negra no soy, chicos”.
Más allá de sus palabras, lo que generó sorpresa fue su actitud posterior. A diferencia de otros momentos mediáticos, Luciana optó por desaparecer completamente de sus redes sociales durante el primer día tras su liberación. Ni posteos, ni historias, ni mensajes. Un perfil bajísimo en medio de un caso que sigue dando que hablar.