El actor Kevin Spacey logró detener un nuevo proceso legal en su contra tras alcanzar un acuerdo extrajudicial con tres hombres que lo acusaban de agresión sexual en el Reino Unido. Este litigio civil estaba programado para iniciar su etapa de juicio en Londres en apenas dos semanas, pero quedó suspendido de forma indefinida debido a este pacto, del cual no se han revelado cifras económicas ni detalles específicos. Con este movimiento, el protagonista de Belleza Americana evita volver a sentarse en el banquillo de los acusados por denuncias relacionadas con su comportamiento durante su etapa como director artístico del teatro Old Vic.
Entre los demandantes se encuentra Ruari Cannon, quien renunció a su derecho al anonimato y previamente había llegado a un acuerdo similar con el propio teatro Old Vic hace quince días. Cannon, quien participó en el documental de 2024 Spacey Unmasked, sostiene que el ganador del Oscar le tocó sin su consentimiento durante una fiesta. Los otros dos denunciantes involucrados en este acuerdo civil han preferido mantener su identidad bajo reserva, aunque sus testimonios coinciden en señalar conductas impropias por parte del actor en territorio británico.

A pesar de estos cierres de casos mediante acuerdos financieros, Spacey ha mantenido una postura firme de negación frente a todas las acusaciones de irregularidades. Cabe recordar que, en 2023, un tribunal penal en Londres ya lo había absuelto de nueve cargos de agresión sexual relacionados con cuatro hombres distintos, en hechos que presuntamente ocurrieron entre 2001 y 2013. Aquella victoria legal en el ámbito penal fue el primer paso de Spacey para intentar reconstruir una carrera que quedó devastada tras las denuncias iniciales en Estados Unidos, donde también fue declarado no responsable en el caso civil presentado por el actor Anthony Rapp.
La situación personal del intérprete, sin embargo, sigue siendo precaria mientras intenta reinsertarse en la industria mediante pequeños papeles en películas independientes y apariciones en festivales. A finales del año pasado, Spacey confesó que "literalmente" no tiene un "hogar" y que se ha visto obligado a vivir en hoteles y alojamientos temporales mientras trabajaba como cantante en un salón de Chipre. Y aunque después aclaró que elegía vivir así porque su rutina laboral así lo exigía, en sus declaraciones comparó su actual exclusión de los grandes estudios con las listas negras de Hollywood durante la era del macartismo, sugiriendo que ha sido víctima de una persecución sistemática.