En un escenario político atravesado por la reconfiguración de la oposición de cara a las próximas elecciones, la dirigente Laura Alonso salió a marcar la cancha interna y puso en primer plano la figura de Mauricio Macri como posible candidato presidencial el partido amarillo para 2027.
Lejos de los matices, la ex titular de la Oficina Anticorrupción fue directa: consideró que el ex mandatario sigue siendo “el más competitivo” dentro del partido fundado por él mismo y sostuvo que, llegado el momento, el PRO debe presentar un postulante propio para disputar la Casa Rosada. La definición no solo apunta a dos objetivos: ordenar la tropa propia y evitar una dilución del espacio, parcialmente absorbido por el armado libertario.

Las declaraciones no son casuales. La dirigente se pronunció en favor de Macri en la antesala de la reunión partidaria que tendrá lugar en Parque Norte, en el día de hoy. Alonso argumentó su postura sosteniendo que el expresidente de Boca “se retiró de la presidencia (de la Nación) con un 41% de votos”.
A su vez, la actual funcionaria de la gestión de Jorge Macri reivindicó a su partido, frente a la actitud asumida por ex referentes del espacio que en los últimos tiempos se sumaron a La Libertad Avanza que “creo muchísimo en los valores del PRO, porque hemos trabajado con responsabilidad en todo este tiempo que nos ha tocado ser oposición constructiva al Gobierno de Javier Milei”.
En el orden de lo estrictamente partidario, Alonso remarcó que “el PRO tiene la suerte de ser un partido que ha formado y sigue formando mucha dirigencia joven con experiencia” aunque a la hora de acompañar, "mi elección siempre es Mauricio Macri”. Esos dichos sonaron como una respuesta al ex intendente de San Nicolás, Manuel Passaglia, que había dicho que la identidad del PRO se diluyó y que su candidato a presidente “es Javier Milei”.
En cuanto a la convivencia del PRO con La Libertad Avanza, Alonso puso en claro que “Hoy la relación de Jorge (Macri) con el presidente es diez puntos, pero seguimos reclamando la deuda de coparticipación (por 6.000 millones de dólares) que La Nación tiene con la Ciudad, porque el Gobierno porteño mantiene sus servicios, pero las cuentas están muy finitas”.

El conflicto por la coparticipación entre la Nación y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se arrastra desde septiembre de 2020, cuando el gobierno de Alberto Fernández decidió recortar por decreto los fondos que recibía el distrito, reduciendo su coeficiente del 3,5% al 2,32% y luego al 1,4% mediante una ley del Congreso.
La medida fue judicializada por la administración porteña ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en diciembre de 2022 ordenó restituir de manera provisoria el 2,95% de la masa coparticipable y dispuso transferencias diarias. Sin embargo, el cumplimiento fue parcial y el diferendo económico se fue acumulando con el paso del tiempo.