27/03/2026 - Edición Nº1144

Deportes


Una efeméride de película

El día que robaron la Copa Jules Rimet y la encontró un perro

20/03/2026 | El emblemático trofeo de la FIFA fue sustraído de una exhibición en Londres y una semana después fue hallado gracias a "Pickles", un can mestizo.



En la primavera de 1966, a pocos meses de que Inglaterra organizara su primer Mundial de fútbol, un hecho insólito sacudió al deporte rey: el robo del trofeo Jules Rimet, la copa de oro que acreditaba al campeón del mundo. El episodio ocurrió el 20 de marzo en el Central Hall de Westminster, Londres, donde el trofeo se exhibía como parte de una exposición filatélica. A pesar de las medidas de seguridad, los ladrones lograron sustraer la pieza, dejando en ridículo a la organización y generando un escándalo internacional.

La Copa Jules Rimet, diseñada en 1930 por el escultor Abel Lafleur, era un símbolo de prestigio y tradición. Su desaparición puso en alerta a la FIFA y al comité organizador inglés, que temían que el trofeo jamás fuera recuperado. La prensa británica y mundial siguió el caso con intensidad, convirtiéndolo en tema de conversación cotidiana. El robo no solo representaba un golpe a la seguridad, sino también un atentado contra la imagen del país anfitrión, que buscaba demostrar su capacidad para organizar el torneo más importante del planeta.

Durante una semana, la policía londinense desplegó un operativo sin precedentes. Se recibieron pistas falsas, rumores y hasta un intento de extorsión por 15.000 libras para devolver la copa. Sin embargo, la resolución llegó de la manera más inesperada: el 27 de marzo, un perro mestizo llamado Pickles encontró el trofeo envuelto en papel de periódico en el jardín de su dueño, David Corbett, en el sur de Londres. El hallazgo convirtió a Pickles en un héroe nacional y en una figura entrañable para los aficionados.

La recuperación del trofeo fue celebrada como un triunfo de la suerte y la casualidad. Inglaterra pudo exhibir nuevamente la copa y, meses más tarde, levantarla en el mítico estadio de Wembley tras vencer a Alemania Federal en la final. El contraste entre el robo y la posterior victoria inglesa dio a la historia un aire legendario: el país que casi pierde el trofeo antes de jugar el Mundial terminó quedándose con él como campeón.

El episodio dejó varias enseñanzas. Por un lado, evidenció la fragilidad de las medidas de seguridad en eventos internacionales. Por otro, demostró cómo un hecho aparentemente anecdótico puede convertirse en parte de la memoria colectiva del deporte. El nombre de Pickles quedó grabado en la historia del fútbol tanto como el de los jugadores que levantaron la copa.

Hoy, el robo de la Copa Jules Rimet en 1966 se recuerda como una de las anécdotas más curiosas y pintorescas de los Mundiales. Más allá del escándalo inicial, la historia terminó con un final feliz: el trofeo volvió a manos de la FIFA y el país anfitrión se consagró campeón. Una combinación de misterio, azar y gloria que sigue fascinando a los amantes del fútbol.

¿Quién fue Jules Rimet?

De origen francés, Jules Rimet (14/10/1873 – 15/10/1956) fue el tercer presidente que tuvo la FIFA, fundada el 21 de mayo de 1904. Llegó al cargo como interino y asumió de manera definitiva el 1 de marzo de 1921. Allí permaneció durante 33 años, consiguiendo grandes logros para la historia del fútbol.

La vida de Rimet siempre estuvo ligada al deporte más popular del mundo. A sus 24 años, ayudó a fundar el club parisino Red Star FC. Además, antes de llegar a la entidad madre fue presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), tras haber sido una pieza clave para su fundación.

Desde su arribo a la FIFA intentó impulsar la creación de una Copa del Mundo, a disputarse cada cuatro años. Rimet consiguió su objetivo en 1928, cuando se estableció que la primera edición se llevaría a cabo dos años más tarde, en Uruguay.