La esperada incursión de Assassin’s Creed en el catálogo de Netflix finalmente toma forma, alejándose de las tramas ya conocidas en las consolas para ofrecer una inédita. A diferencia de otras adaptaciones que replican fielmente las misiones de los protagonistas digitales, esta serie apostará por una historia original que no ha sido explorada en los videojuegos. Bajo la dirección creativa de los showrunners Roberto Patino y David Wiener, el proyecto busca expandir el universo de la franquicia.
El eje de esta aventura será la Antigua Roma, específicamente en el año 64 d.C. Esta elección cronológica sitúa la narrativa en un momento de extrema tensión histórica: el reinado del emperador Nerón y el devastador gran incendio de Roma. El rodaje ya ha comenzado en Europa, teniendo como base principal los estudios Cinecittà en Italia.

Según la descripción oficial, la serie "sigue a sus personajes a través de eventos históricos fundamentales mientras luchan por dar forma al destino de la humanidad", integrando la ficción de los asesinos con la realidad de la época imperial. La trama se apoyará en la guerra secreta entre dos facciones en las sombras. Por un lado, el grupo busca dirigir ese destino; por el otro, los defensores del libre albedrío que luchan por evitarlo.
En cuanto al elenco, la producción ha sumado recientemente a Sandra Guldberg-Kampp, Youssef Kerkour, Mirren Mack y Louis McCartney, quienes se integran en roles recurrentes. Estos nombres se unen a un reparto ya que cuenta con figuras como Lola Petticrew y Toby Wallace en los papeles principales, acompañados por actores de la talla de Noomi Rapace, Claes Bang y Sean Harris.

Con más de 230 millones de unidades vendidas a nivel mundial, Assassin’s Creed llega a la pantalla chica respaldada por una de las comunidades más grandes del entretenimiento. La producción ejecutiva cuenta con el apoyo directo de .