La llegada de Peaky Blinders: El hombre inmortal a Netflix este 20 de marzo marca el cierre de la mítica saga de Birmingham, pero lo hace con una ausencia notoria: la de Arthur Shelby (Paul Anderson). Aunque el creador Steven Knight originalmente imaginó un final donde los tres hermanos enfrentaban juntos el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la salida de Joe Cole (John) en la cuarta temporada obligó a reescribir el destino de la familia. Sin embargo, la exclusión física de Anderson en este largometraje responde a una compleja mezcla de decisiones narrativas y problemas personales que afectaron al actor.
En el plano profesional, el rodaje de la película coincidió con una etapa turbulenta para Anderson. En enero de 2024, el actor se declaró culpable de poseer diversas drogas, incluyendo crack, cocaína y anfetaminas, tras ser interceptado en un pub el día de Navidad. Su abogada argumentó ante el tribunal que Anderson suele tener dificultades para distanciarse de su personaje debido al constante asedio de los fanáticos, señalando que "a menudo es reconocido y hace todo lo posible por complacer a los fans de la serie metiéndose en el personaje", lo que en ocasiones lo lleva a aceptar "incentivos" peligrosos.

Además, reportes del set de la sexta temporada indicaron incidentes de conducta inapropiada e inestabilidad que complicaron la logística del rodaje. Aunque fueron negados por su círculo íntimo, algunos informes hablaban de que llegaba borracho al set y que hasta tuvo algunos problemas de conducta inapropiada con miembros del equipo técnico que llevaron a investigaciones internas sin ningún tipo de resultado concluyente.
A pesar de no aparecer en pantalla, el propio Paul Anderson ha intentado llevar tranquilidad a los seguidores, explicando que su salida no fue tan abrupta como parece: “Aunque no esté en la película físicamente, mi sombra sigue ahí en Tommy. Me parece poderoso que se explore de esa manera”. Según el actor, la trama de Arthur da un giro inesperado que sorprenderá a la audiencia, sugiriendo que su destino “no es tan sencillo como creen”. Esta decisión permitió a la producción centrarse en una transición generacional, otorgando mayor peso a figuras como Duke (Barry Keoghan), quien ahora lidera la organización en Birmingham.

El actor admitió su asombro ante la conexión emocional que logró con la audiencia a pesar de las aristas oscuras de su papel. “Arthur podía ser desagradable, pero la gente me amaba. Me sorprendió mucho el nivel de afecto que genera”, señaló.