20/03/2026 - Edición Nº1137

Política

A seis años de la pandemia

Cuarentena 2020: cuando los barbijos se adueñaron de la vida cotidiana

20/03/2026 | Entre el consenso inicial, las restricciones prolongadas y la crisis económica la pandemia dejó una huella profunda en la sociedad argentina.



Hace seis años, la Argentina amanecía en un escenario inédito. Con un virus que avanzaba a escala global y sistemas sanitarios colapsando en países como Italia y España, el gobierno de Alberto Fernández tomó una decisión drástica: decretar el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) mediante el DNU 297/2020, una medida que en los hechos “cerró” el país y limitó al máximo la circulación de personas. Administración pública, comercios, escuelas y todos los lugares que funcinaban como centro de reunión, debieron bajar la persiana hasta nuevo aviso. 

En aquel marzo de 2020, el mundo vivía bajo la incertidumbre. La Organización Mundial de la Salud había declarado -por una enfermedad de la que poso se sabía- la pandemia días antes, no existían vacunas y la única herramienta disponible para frenar los contagios era reducir el contacto social. El gobierno argentino justificó la cuarentena estricta en la necesidad de “ganar tiempo” para fortalecer el sistema de salud, aumentar la cantidad de camas de terapia intensiva y evitar un colapso sanitario.

El inicio del aislamiento estuvo marcado por un inusual clima de consenso político. Fernández compartía anuncios con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien llamaba públicamente “mi amigo Horacio”, y con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Esa coordinación entre oficialismo y oposición fue, durante las primeras semanas, una de las postales más destacadas de la pandemia.

El aislamiento fue una herramienta de prevención, pero no fue la única. Los barbijos, el alcohol en gel, la lavandina y todo producto que servía para eliminar gérmenes, virus y bacterias, se convirtieron en los más buscados por los argentinos. El temor era grande, pero la especulación con los precios, también. Por eso motivo el Poder Ejecutivo controló especialmente lo precios de estos productos. 

El barbijo se convirtió en un símbolo de esa época.

Con el correr de los meses, ese consenso comenzó a resquebrajarse. La extensión de las restricciones, el impacto económico —con caída de la actividad, cierre de comercios y aumento de la pobreza— y el desgaste social fueron erosionando la relación política. Las tensiones se profundizaron especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se concentraba la mayor cantidad de casos.

La cuarentena estricta inicial se fue flexibilizando de manera gradual a través de distintas fases. Tras el ASPO, caracterizado por fuertes limitaciones a la circulación, el gobierno avanzó hacia el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO), que permitió mayores aperturas en regiones con menor circulación del virus. Aun así, las restricciones —con avances y retrocesos— se extendieron durante gran parte de 2020 y 2021. La emergencia declarada por decreteo presidencial en 2020 fue dejada sin efecto el 31 de diciembre de 2023. 

La muerte de Diego y las vacunas

Uno de los momentos que marcó un quiebre simbólico fue la muerte de Diego Maradona, el 25 de noviembre de 2020. El velorio masivo en la Casa Rosada, con miles de personas concentradas, contrastó con meses de estrictas limitaciones a reuniones y circulación, y expuso tensiones entre la normativa sanitaria y la realidad social. En paralelo, el Gobierno enfrentó la carrera global por las vacunas.

En un contexto de escasez mundial, Argentina negoció con distintos laboratorios y avanzó en acuerdos con Rusia (Sputnik V), China (Sinopharm) y el mecanismo COVAX, entre otros. La campaña de vacunación, iniciada a fines de 2020, fue clave para reducir la letalidad del virus y avanzar hacia una progresiva normalización.

Durante todo el proceso, los medios de comunicación también jugaron un rol central. Algunos acompañaron activamente las medidas sanitarias, enfatizando la necesidad de sostener la cuarentena para salvar vidas, mientras que otros las cuestionaron desde el inicio, poniendo el foco en sus consecuencias económicas, educativas y en las restricciones a las libertades individuales.

A seis años de aquel decreto que paralizó al país, la utilidad de la cuarentena como medida de protección, es objeto de debate en ámbitos académicos. Lejos de eso, la realidad mostroó que navegó entre el consenso inicial y el desgaste final, dejando marcas profundas en la política, la economía y la vida cotidiana de millones de argentinos.