21/03/2026 - Edición Nº1138

Política

Interna peronista

Massa se baja en Provincia, pero deja una jugada que complica a Kicillof

21/03/2026 | El líder del Frente Renovador baja su candidatura bonaerense pero impulsa a un intendente y mantiene ambición nacional.



El movimiento de Sergio Massa reconfigura el tablero del peronismo: se corre de la carrera por la gobernación bonaerense, pero no del poder. La decisión, lejos de ser un repliegue, combina dos planos simultáneos: sostener influencia en la Provincia y preservar su proyección nacional en un escenario donde Axel Kicillof acelera su propio armado presidencial.

En el Frente Renovador aseguran que Massa no competirá por la sucesión de Kicillof en 2027, pese a la presión de intendentes. Sin embargo, la jugada es más táctica que definitiva: en privado, no descarta volver a disputar la Presidencia, incluso con la posibilidad de correrse en el tiempo. Es un corrimiento selectivo que busca evitar desgaste local sin perder centralidad nacional.

El dato clave es que no se retira del escenario bonaerense. Por el contrario, impulsa la candidatura de Juan Andreotti como pieza propia en la Provincia. En una interna donde también aparecen nombres como Mariel Fernández, Federico Otermín, Federico Achával, Gustavo Menéndez, Julio Alak o funcionarios como Gabriel Katopodis y Carlos Bianco, Massa busca asegurarse lugar en una mesa donde nadie tiene el control total.

Intendentes y territorio: la clave de la disputa

La estrategia massista se apoya en el músculo territorial, especialmente en el conurbano. Allí, los intendentes funcionan como base de sustentación política en medio de un contexto económico adverso que impacta en la gestión diaria. En ese esquema, figuras como Andreotti operan como puente entre la construcción local y la negociación de poder dentro del peronismo.

En paralelo, Massa despliega una agenda intensa de reuniones con gobernadores, legisladores e intendentes desde sus oficinas en avenida Libertador. Mantiene diálogo tanto con Cristina Fernández de Kirchner como con Kicillof, en un rol que mezcla articulación y presión. Su mensaje es insistente: construir un frente amplio y evitar cierres prematuros que fragmenten al espacio.

El diagnóstico que transmite a los dirigentes es crítico del gobierno de Javier Milei. Advierte sobre deterioro social y crecimiento de la demanda en municipios, donde la asistencia alimentaria y la presión sobre los recursos locales se vuelven cada vez más visibles. Ese contexto refuerza la idea de que el territorio será determinante en la disputa electoral.

En ese marco, Massa también busca resolver una tensión estructural: cómo reconstruir confianza con sectores económicos sin perder identidad política. La referencia al modelo de alianzas amplias —como el que llevó a Luiz Inácio Lula da Silva a derrotar a Jair Bolsonaro en Brasil— marca el horizonte estratégico. Mientras tanto, su figura sigue orbitando en la interna: se baja de una pelea, pero condiciona todas las demás.