21/03/2026 - Edición Nº1138

Internacionales

Precio diferenciado

Petropar vs. privadas: la brecha en Paraguay que alarma al sector

21/03/2026 | La brecha de precios entre la estatal Petropar y las distribuidoras privadas llega a 1.900 guaraníes por litro.



El sector privado paraguayo alzó la voz ante lo que considera una competencia desleal. La petrolera estatal Petropar vende diésel hasta 1.900 guaraníes más barato y gasolina 1.000 guaraníes por debajo del precio de los distribuidores privados. Empresarios advierten que la diferencia es insostenible y amenaza la viabilidad de las estaciones de servicio independientes. Atribuyen la brecha a un subsidio implícito financiado con fondos públicos y al control de precios que realiza el gobierno para contener la inflación.

En Brasil, el ejecutivo de Lula anunció un paquete para mitigar el alza de los combustibles. El 12 de marzo se decretó la reducción a cero de los impuestos federales PIS y COFINS sobre diésel e importación, y se creó un subsidio de 0,32 reales por litro para productores e importadores. Estas medidas estarán vigentes hasta diciembre y se financian con un fondo regulado por la Agencia Nacional del Petróleo. La iniciativa busca reducir el precio al consumidor sin desplazar a las empresas privadas, aunque también genera un costo fiscal considerable.

Paraguay 


Paraguay es un país sin litoral que se encuentra entre Argentina, Brasil y Bolivia, con grandes extensiones de pantanos, bosques subtropicales y chaco, extensiones de naturaleza que abarcan sabanas y matorrales. 

Competencia y subsidios

La situación paraguaya evidencia cómo una empresa estatal puede distorsionar el mercado cuando vende por debajo de costo. Al fijar precios artificialmente bajos, Petropar atrae a los consumidores pero desincentiva la inversión privada y asume pérdidas que pagan todos los contribuyentes. En Brasil, la reducción impositiva pretende aliviar los precios sin desplazar a los competidores, aunque el subsidio de 0,32 reales por litro podría generar dependencia. Ambos casos ilustran la tensión entre controlar la inflación y respetar la libre competencia.

Desde una óptica liberal‑conservadora, la solución pasa por liberalizar el mercado de combustibles, eliminar los monopolios estatales y permitir que los precios reflejen la realidad internacional. En Paraguay, esto implicaría que Petropar compita en igualdad de condiciones y que el gobierno reduzca los impuestos en vez de fijar precios. En Brasil, el Estado debería limitar sus subsidios a los consumidores más vulnerables y fomentar la inversión en refinerías y logística para aumentar la oferta.


Petropar vende diésel y gasolina mucho más baratos que las distribuidoras privadas.

Reformas estructurales y transparencia

El problema de fondo es la falta de transparencia en la fijación de precios y la opacidad de las finanzas de Petropar. Los empresarios reclaman una revisión del marco regulatorio para asegurar que la estatal no utilice sus ventajas legales de manera abusiva. También piden la implementación de un mercado mayorista abierto donde importadores y distribuidores puedan competir sin trabas. Sólo así se reducirá la brecha y se garantizará un abastecimiento sostenible.


Brasil elimina impuestos y subsidia 0,32 reales por litro para contener el alza.

En Brasil, el paquete de Lula forma parte de una estrategia electoral y puede agravarse si los precios internacionales continúan al alza. El gobierno debería aprovechar la ocasión para desmantelar el entramado burocrático que encarece la cadena de combustibles y promover alternativas energéticas. Los recursos públicos son limitados, y su uso debe priorizar la inversión productiva en lugar de sostener precios subsidiados que benefician a quienes más consumen.