21/03/2026 - Edición Nº1138

Internacionales

Cambio de divisas

Colombia pierde terreno frente al dólar y Perú marca otra ruta económica

21/03/2026 | La moneda colombiana cae a 3.692,48 pesos por dólar, reflejo de incertidumbre y déficit, en contraste con la política prudente del Banco Central de Perú.



El 20 de marzo, el dólar estadounidense se cotizó en 3.692,48 pesos, marcando una nueva depreciación de la moneda colombiana. Analistas explican que la devaluación se debe a la expectativa de altas tasas de interés, la persistente inflación y la incertidumbre sobre el déficit fiscal. El encarecimiento de la divisa encarece importaciones, eleva la deuda externa y afecta la capacidad de compra de las familias. Al mismo tiempo, presiona a las autoridades a subir las tasas y reduce el dinamismo económico.

Ese mismo día, el Banco Central de la Reserva del Perú informó que el tipo de cambio se mantenía en 3,46 soles por dólar. La estabilidad de la moneda peruana se atribuye a una política monetaria prudente, con tasas de interés moderadas y un compromiso con la meta de inflación. La institución ha acumulado reservas internacionales y ha intervenido puntualmente para evitar volatilidades sin distorsionar el mercado. Esta comparación entre dos economías andinas revela la importancia de la credibilidad y de la disciplina fiscal.

Colombia 


Colombia es un país del extremo norte de Sudamérica. Su paisaje cuenta con bosques tropicales, las montañas de los Andes y varias plantaciones de café. 

Disciplina fiscal y confianza

Colombia enfrenta un déficit fiscal elevado y una inflación que supera la meta oficial. El Banco de la República ha subido las tasas para contener los precios, pero la falta de reformas estructurales y la percepción de riesgo político ahuyentan inversión extranjera. En contraste, Perú ha mantenido un marco macroeconómico estable desde los años noventa, con independencia del banco central y reglas fiscales claras. Esta disciplina ha permitido amortiguar choques externos y mantener la confianza de los mercados.

Desde un punto de vista liberal, la lección es que la estabilidad monetaria no se logra con controles de precios ni depreciando artificialmente la moneda, sino reduciendo el gasto, flexibilizando el mercado laboral y garantizando la seguridad jurídica. Colombia debería recortar subsidios improductivos y abrir sectores estratégicos a la inversión privada para fortalecer el peso. La manipulación política de la tasa de cambio solo genera inflación y deteriora el poder adquisitivo de los más pobres.


El peso colombiano se deprecia a 3.692,48 por dólar en medio de incertidumbre.

Reformas y apertura

Para recuperar la confianza, el gobierno colombiano necesita un plan creíble de consolidación fiscal y de reformas que impulsen la productividad. Privatizar empresas estatales ineficientes, simplificar impuestos y combatir la corrupción son pasos necesarios para atraer capital y reducir la dolarización informal. El ejemplo peruano demuestra que la independencia del banco central y la previsibilidad en la política económica funcionan.


Perú mantiene su tipo de cambio en 3,46 soles gracias a la disciplina monetaria.

El fortalecimiento de las instituciones es fundamental. Sin ellas, cualquier subida del dólar se traduce en subidas de precios y protestas sociales. Si Colombia adopta un enfoque más ortodoxo y deja de utilizar la depreciación como instrumento político, podría emular la estabilidad peruana y proteger el bolsillo de los ciudadanos. La estabilidad cambiaria no es un fin en sí mismo, sino el resultado de políticas coherentes y respeto a las reglas del mercado.