El presidente de ExxonMobil en Guyana, Alistair Routledge, explicó que los elevados precios del crudo permiten recuperar con rapidez los 5.000 millones de dólares invertidos en el megayacimiento del bloque Stabroek. Una vez saldada esa cuenta, el Estado guyanés elevará su participación de 14,5% a cifras mucho mayores. La producción ya supera los 900.000 barriles diarios, y se prevé que los próximos proyectos sumen otros 250.000 barriles.
Routledge destacó que la recuperación acelerada beneficia a Guyana, pues anticipa más regalías y dividendos. El consorcio liderado por Exxon, junto con Chevron y CNOOC, ya planifica nuevas perforaciones. Esta bonanza coincide con la escalada de los precios por la crisis en el Estrecho de Ormuz, lo que aumenta el valor de cada barril exportado.
El mismo día, analistas de OCBC en Singapur pronosticaron que el Brent se mantendrá por encima de USD 100 hasta mediados de 2026 debido a la paralización de una quinta parte del comercio global de petróleo en Ormuz. Algunos bancos como Goldman Sachs elevaron sus proyecciones a USD 130 por barril si la guerra se prolonga. Para empresas como Exxon esto significa mayores ganancias; para países importadores, presiones inflacionarias.
La fuerte alza de los precios no durará indefinidamente y podría revertirse si se reabre la ruta marítima. Por eso, algunos economistas sugieren que Guyana use los ingresos extraordinarios para crear un fondo soberano que proteja a futuras generaciones. Además, es necesario fiscalizar el costo recuperable para evitar que las petroleras inflen gastos y reduzcan la tajada estatal.

El boom petrolero es una oportunidad única para Guyana. Un enfoque responsable implicaría negociar mejor con las petroleras, exigir transparencia y destinar los excedentes a educación e infraestructura. La tentación populista de aumentar el gasto corriente debe ser contenida por reglas fiscales estrictas.

Si el Brent permanece alto, Guyana podría convertirse en el país más rico per cápita de América. Pero si los precios caen y los gastos crecen descontroladamente, el sueño se desvanecerá. La experiencia de otros países petroleros muestra que la abundancia mal administrada conduce a crisis y corrupción.