21/03/2026 - Edición Nº1138

Política

Rearmado PRO

PRO en Buenos Aires: qué impulsa Macri y cómo reaccionan los jefes comunales

21/03/2026 | Los intendentes quieren sostener poder territorial con candidatos propios, incluso si hay acuerdo con LLA.



La reaparición de Mauricio Macri volvió a ordenar al PRO en la provincia de Buenos Aires y encendió expectativas entre los intendentes, que ya anticipan una estrategia clara: defender sus municipios con candidatos propios, más allá de una eventual alianza con La Libertad Avanza. El antecedente de 2025 funciona como guía y también como advertencia frente al avance libertario en el territorio.

En ese marco, las definiciones de María Eugenia Vidal en Parque Norte -donde aseguró que el PRO “va a competir en todo el país”- reforzaron el clima interno. Entre los jefes comunales no hay dudas sobre el liderazgo bonaerense: todos coinciden en respaldar a Diego Santilli como candidato a gobernador, en una señal de unidad que contrasta con otras tensiones del espacio.

Territorio, identidad y tensión con los libertarios

Puertas adentro, el PRO bonaerense busca sostener una identidad propia sin romper del todo con el oficialismo nacional. Intendentes como Soledad Martínez en Vicente López o Pablo Petrecca en Junín ya dieron señales en 2025 de que están dispuestos a negociar -o directamente resistir- el avance libertario en sus distritos.

La lógica se repite: priorizar la gestión local como activo político. “Defender el municipio” aparece como consigna común, incluso entre quienes no descartan acuerdos con el espacio de Javier Milei. La tensión es evidente: necesitan al oficialismo para competir, pero temen quedar absorbidos.

En ese equilibrio inestable, Cristian Ritondo y Diego Santilli juegan roles distintos. Mientras el primero empuja una alianza más clara con LLA, el segundo mantiene un perfil más amplio, lo que le permite sostener consenso interno. La salida de figuras como Diego Valenzuela hacia el oficialismo profundizó esa discusión.

Con la mirada puesta en 2027, el PRO intenta evitar un escenario de disolución. La estrategia es clara pero riesgosa: competir con identidad propia en los municipios y, al mismo tiempo, sostener un esquema de alianzas que le permita seguir siendo competitivo en la provincia. En ese juego, el territorio vuelve a ser la última trinchera del macrismo.