22/03/2026 - Edición Nº1139

Opinión


Crisis acumulada

La peor semana de Milei

22/03/2026 | El escándalo de $LIBRA, las internas y el ruido económico golpean el núcleo del relato libertario y dejan al Gobierno en su momento más frágil desde que asumió.



La semana dejó al Gobierno a la defensiva por una acumulación de problemas que se fueron encadenando y que golpearon sobre el mismo núcleo de legitimidad con el que Javier Milei llegó al poder: la superioridad moral, el orden interno y la promesa de una política distinta. El centro de esa crisis volvió a ser el caso $LIBRA, que en los últimos días sumó documentos, audios y registros que complicaron mucho más la situación política del Presidente y de su entorno.

La pieza más delicada fue la reconstrucción del vínculo entre Mauricio Novelli y Milei. Del teléfono y de otros dispositivos del empresario surgieron mensajes, audios, documentos y movimientos bancarios que describen pagos mensuales de USD 2000 a Milei cuando era diputado, bajo la etiqueta de “sueldo” por tareas de “influencer”. En esa misma trama aparecen referencias a la continuidad de pagos cuando Milei ya estaba en la Casa Rosada, y un audio de abril de 2024 en el que Novelli habla de “juntar los 4000 para Karina”. La secuencia no prueba por sí sola una responsabilidad penal cerrada, pero cambia de escala política el expediente: ya no se discute un respaldo casual o un gesto de redes, sino una relación previa, organizada y económicamente mediada entre Novelli y el entorno libertario.

A eso se sumó otro dato igual de incómodo para Balcarce 50: el nombre de Julian Peh, fundador de KIP Protocol, volvió a quedar pegado al armado de $LIBRA y a las relaciones que Novelli cultivó dentro de la Casa Rosada. En los borradores, mensajes y explicaciones cruzadas del caso reaparece un universo de empresarios tecnológicos y lobistas que ofrecían acceso al Presidente como parte del valor del negocio. En otras palabras, el expediente empezó a mostrar una red de intermediación donde la cercanía con Milei funcionaba como activo comercial.

La reacción oficial fue una mezcla de silencio, hermetismo y defensa fragmentaria. En el Gobierno admiten que hace falta “recuperar agenda” y mostrar gestión para salir del mal momento que provocaron $LIBRA y el escándalo alrededor de Manuel Adorni. El problema es que la semana también golpeó por ese lado. A la controversia por el viaje del vocero con su esposa se sumó la aparición de una nueva factura que complicó la explicación oficial sobre el vuelo de regreso. Ahí también volvió a aparecer la misma herida: privilegios, contradicciones y una escena demasiado parecida a las que el mileísmo usó durante años para atacar a “la casta”.

El clima empeoró porque las malas noticias convivieron con un ruido nuevo en la economía. En la cúpula empresaria y dentro del propio oficialismo empezó a circular una pregunta que hasta hace poco se reprimía: si el plan está funcionando al ritmo prometido. El tema aparece todavía en voz baja, pero ya dejó de ser una conversación marginal. Se mezcla con encuestas menos favorables, con una inflación que no termina de perforar el piso esperado y con un Gobierno obligado a defenderse en temas que tocan el corazón de su relato.

Por eso esta semana quedó marcada como la peor desde hace mucho tiempo para Milei. El caso $LIBRA avanzó con material más concreto y más corrosivo. El entorno presidencial quedó salpicado por audios y contratos. Adorni se volvió un problema en vez de un escudo. Y la economía sigue sin ofrecer ese colchón de expectativa que se viene esperando hace tanto tiempo.