El 24 de marzo de 2001, al cumplirse 25 años del golpe de Estado de 1976, se desarrolló en la Argentina una de las conmemoraciones más masivas de los últimos años, en un contexto político y económico particularmente delicado durante la presidencia de Fernando de la Rúa.
La jornada estuvo marcada por el reciente regreso de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía, en medio de una crisis creciente, altos niveles de desempleo y fuertes cuestionamientos al rumbo del gobierno.
Ese clima se trasladó a las calles, donde las consignas por memoria, verdad y justicia se combinaron con críticas al modelo económico.
La antesala del aniversario tuvo lugar la noche del 23 de marzo con un festival multitudinario organizado por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en el estadio de Ferro Carril Oeste.
Más de 30.000 personas participaron del encuentro, que se desarrolló bajo la lluvia pero con un fuerte clima de emotividad y compromiso político. El lema “A 25 años del golpe, 30.000 razones nos convocan” sintetizó el espíritu de la convocatoria.
Sobre el escenario se presentaron artistas como Jaime Roos, Víctor Heredia, Joan Manuel Serrat y Pablo Milanés, quienes pusieron música a una jornada cargada de simbolismo.
“Nos pueden sacar muchas cosas, pero la alegría y el amor no, no lo lograrán nunca”, expresó Roos desde el escenario. Por su parte, Serrat explicó su participación con una frase que sintetizó el espíritu del evento: “Mi razón particular son las 30.000 razones juntas”.
El festival incluyó además proyecciones audiovisuales, consignas contra la dictadura y la exhibición de imágenes de desaparecidos. A la medianoche, cuando comenzaba el 24 de marzo, el estadio colmado se unió en cánticos como “El que no salta es un militar”.
Al día siguiente, cerca de 100.000 personas se movilizaron hacia la Plaza de Mayo en uno de los actos más convocantes de los últimos años.
La marcha fue encabezada por organismos de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y las propias Madres Línea Fundadora, junto a una amplia diversidad de organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles.
Desde temprano, columnas de manifestantes comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del Congreso y avanzaron lentamente hacia el centro porteño. La magnitud de la convocatoria hizo que, incluso cuando la cabecera ingresaba a la plaza, sectores rezagados aún permanecieran en Avenida de Mayo.
El acto central estuvo atravesado por un doble eje: la reivindicación de la memoria histórica y un fuerte cuestionamiento a la situación económica y política del momento.
El documento consensuado por más de 200 organizaciones denunció que “el gobierno de De la Rúa profundiza la política de impunidad, ajuste, entrega y represión”, en alusión directa a las medidas económicas y al rol de Cavallo. Fue leído por el actor Raúl Rizzo.
Las consignas contra el ministro fueron visibles en pancartas y cánticos, en un contexto donde su regreso era interpretado por amplios sectores como un retorno a políticas asociadas al ciclo menemista. “Cavallo procesista ¿quién te votó?”, decía uno de los carteles.
El dirigente sindical Víctor De Gennaro advirtió durante la movilización: “Parece que este mismo día los diputados están discutiendo entregarle la suma de poderes a Domingo Cavallo, que es otra forma de golpe de Estado”.

Además de la movilización en Buenos Aires, se realizaron actos en distintas ciudades del país como Córdoba, La Plata, Neuquén y Santiago del Estero, con una participación masiva.
En la Plaza de Mayo, la diversidad política fue uno de los rasgos distintivos. Participaron partidos de izquierda, sectores del peronismo, organizaciones sociales, gremios nucleados en la CTA y agrupaciones estudiantiles.
Entre los presentes estuvieron figuras como Adolfo Pérez Esquivel, Pino Solanas y Elisa Carrió, junto a legisladores y referentes sociales.
La jornada estuvo atravesada por escenas de fuerte carga simbólica: el repique de las campanas del Cabildo, la lectura de documentos, la presencia de familiares de desaparecidos con fotos en el pecho y la consigna reiterada de “Compañeros detenidos-desaparecidos, presentes”.
Uno de los momentos más destacados fue la comunicación telefónica del Subcomandante Marcos desde México, cuyas palabras resonaron en la plaza: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro, pero un pueblo con memoria es un pueblo con dignidad”.
El mensaje fue seguido en silencio por la multitud y coronado por una ovación.
El 24 de marzo de 2001 quedó registrado como una jornada en la que la memoria colectiva se expresó con masividad, pero también como un reflejo del clima de época.
A nueve meses del colapso institucional de diciembre de ese año, la conmemoración combinó el reclamo histórico por verdad y justicia con una creciente preocupación social por la crisis económica y política.