23/03/2026 - Edición Nº1140

Política

En 1980

50 años del golpe: la entrevista a Videla donde habló de los desaparecidos

23/03/2026 | Hizo una fuerte justificación de su accionar. Cuál era la salida "republicana" que imaginaba. El péndulo entre gobiernos democráticos y militares.



En 1980, a pocos meses de dejar la presidencia de facto, Jorge Rafael Videla concedió una extensa entrevista a Latin American Broadcasting en la que trazó un balance de su gobierno, defendió el accionar de la Dictadura y se refirió explícitamente a la cuestión de los desaparecidos.

El reportaje se produjo en un momento clave: la Junta Militar se preparaba para designar a su sucesor y dar continuidad al llamado “Proceso de Reorganización Nacional”. En ese contexto, Videla buscó presentar su gestión como una etapa cumplida dentro de un plan más amplio.

“Un cambio de hombres” y la continuidad del proceso

Al inicio de la entrevista, Videla explicó cómo sería la transición dentro del régimen. “En el próximo mes de septiembre la Junta Militar va a designar a quien será mi sucesor”, señaló, y aclaró que el traspaso previsto para marzo de 1981 implicaría “solamente un cambio de hombres, un cambio de postas”.

En esa línea, sostuvo: “La continuidad del proceso exige justamente un cambio de hombres para darle al proceso un profundo sentido republicano”.

También insistió en que la conducción real del poder permanecería en manos de la Junta Militar, a la que definió como “autoridad suprema del Estado”.

El mes de marzo significará nada más que eso, un relevo de personas, una continuidad en lo político, social y económico”, afirmó. No parecía muy republicano.

El diagnóstico del país antes del golpe

Videla volvió a justificar el golpe de Estado de 1976 a partir de un diagnóstico crítico de la situación previa. “La Argentina se debatía en una situación de caos en lo político, económico y social”, sostuvo.

En ese marco, describió su gestión como “una etapa de ordenamiento básico” destinada a “colocar orden en el desorden, autoridad en la anarquía, progreso en el estancamiento y paz en la violencia”.

Hacia el final de su mandato, planteó que se abría una nueva fase: “Se ha iniciado una etapa de creatividad política” que buscaba avanzar hacia “una democracia auténtica y adulta”, aunque aclaró que el proceso “no tiene tiempos” sino “objetivos que cumplir”.

Centro clandestino de detención en Godoy Cruz, provincia de Mendoza

La “demagogia” de los políticos

En otro pasaje, trazó una particular justificación de las intervenciones militares a lo largo de la historia argentina: “Los gobiernos civiles por caer en la tentación de la demagogia se hicieron débiles y motivaron entonces que las Fuerzas Armadas, en cumplimiento de su función específica de mantener la continuidad del ejército histórico, se hicieran cargo del poder y se constituyeran en gobiernos militares fuertes que se agotaban en una etapa de orden y luego eran reemplazados por civiles”.

“Eso nos sumió a nosotros en una tremenda inestabilidad y no es posible desarrollar un país teniendo como norma la inestabilidad. Eso lo queremos evitar”, agregó luego.

El rol de las Fuerzas Armadas en el futuro político

Uno de los ejes de la entrevista fue la proyección institucional del régimen. Videla defendió la participación de las Fuerzas Armadas en el sistema político futuro.

“Pensamos que las Fuerzas Armadas deben tener en el futuro gobierno una participación”, afirmó, y agregó que eso permitiría evitar “los juegos pendulares” entre gobiernos civiles y militares.

Según explicó, esa participación no implicaría necesariamente reformar la Constitución, sino definir mecanismos para integrar a los militares en decisiones estratégicas: “El problema será saber quiénes son esos ministros militares”.

Las críticas internacionales y la respuesta sobre derechos humanos

Consultado por los cuestionamientos internacionales, especialmente de la Organización de los Estados Americanos, Videla rechazó las denuncias y habló de una “campaña de difamación”.

“Es indudable que la Argentina ha sido víctima de una campaña de difamación cuyo motivo fundamental era apartarla del resto del mundo”, afirmó, atribuyendo esas críticas a la “desinformación” y a la acción de la “subversión”.

En ese contexto, insistió en diferenciar entre “una imagen del país que se maneja en el exterior y una realidad argentina”.

“Fue una guerra”: su definición sobre los desaparecidos

Uno de los pasajes más significativos de la entrevista fue cuando Videla abordó directamente la cuestión de los desaparecidos.

La Argentina sufrió la agresión del terrorismo subversivo”, sostuvo, y afirmó que el país enfrentó “una guerra que no buscó, que no deseó”.

Sobre las consecuencias de ese período, declaró: “Esta guerra dejó un saldo: muertos, prisioneros, desaparecidos, un saldo de dolor que, por cierto, no nos alegra”.

Sin embargo, justificó ese resultado al señalar: “Este fue un precio que hubo que pagar, altísimo, costosísimo, pero que el pueblo argentino estuvo de acuerdo en pagarlo para poder hoy vivir en paz”.

Además, planteó que el tema no debía seguir discutiéndose: “Entendemos que no debemos más agitar este problema, pretendiendo dar razones a quienes nos quieren juzgar desde afuera”.

En esa línea, afirmó: “La Argentina es algo más que un conjunto de muertos, un conjunto de desaparecidos, un conjunto de prisioneros”.

Relación con Estados Unidos y política exterior

Videla también se refirió al vínculo con Estados Unidos, que atravesaba un período de tensión. Atribuyó ese enfriamiento a las críticas por derechos humanos y a la “campaña internacional” contra el país.

No obstante, destacó que se había iniciado una etapa de diálogo: “Un diálogo que ha ido poco a poco recomponiendo nuestra situación sobre la base de un mejor conocimiento recíproco”.

En cuanto a la política internacional, justificó la decisión de no adherir al bloqueo a la Unión Soviética tras la invasión a Afganistán: “La Argentina va a continuar proveyendo granos a la Unión Soviética”, explicó, en función de intereses económicos.

Definiciones sobre América Latina y el principio de no intervención

Videla negó cualquier participación argentina en el golpe de Estado en Bolivia y reivindicó el principio de no intervención.

“La Argentina no ha sido promotora de este proceso militar desatado en Bolivia”, aseguró, y remarcó que el país respeta “la autodeterminación de los pueblos”.

Por otro lado, dejó una definición sobre la violencia que contrastaba con el accionar de su gobierno: "Nosotros tenemos una dolorosísima experiencia respecto a la violencia. Sobre la base de la violencia no se puede jamás construir nada. La violencia significa la contrario: la destrucción. Como que hemos sufrido esa violencia, nos preocupa cualquier manifestación de violencia que ocurra en cualquier país del mundo".

El final de su mandato y su futuro personal

En el tramo final de la entrevista, Videla habló sobre su futuro tras dejar el poder. “Mi primera reacción al término de mandato es recogerme realmente a la paz, la tranquilidad de mi hogar”, afirmó.

“Quiero encontrarme conmigo mismo”, agregó, tras describir los años de su presidencia como “cinco intensos años llenos de acontecimientos”.

No obstante, dejó abierta la posibilidad de volver a la vida pública: “Si la Nación llegara a concluir que es necesario mi servicio, sólo le pido que me diga dónde y cuándo”. Claramente no sucedió.

Un documento de época

La entrevista de marzo de 1981 constituye un testimonio relevante del discurso oficial del régimen en su etapa final. En ella, Videla buscó legitimar su gestión, justificar la represión ilegal y proyectar una continuidad institucional bajo tutela militar.

A la distancia, sus declaraciones sobre la “guerra”, los desaparecidos y el rol de las Fuerzas Armadas forman parte de los registros que permiten analizar cómo la dictadura intentó explicar y sostener su accionar en el plano público.

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