25/03/2026 - Edición Nº1142

Entretenimiento

Hollywood

De Spielberg y Jennifer Aniston a no verlo casi nunca: ¿qué pasó con Vince Vaughn?

25/03/2026 | De protagonizar la secuela de Jurassic Park y ser una de las caras más buscadas en la comedia de los 2000, a estar tres años sin trabajar.



Hubo un tiempo en que Vince Vaughn era una de las caras más buscadas de Hollywood. Tras ser elegido por el mismísimo Steven Spielberg para protagonizar la secuela de Jurassic Park, su carrera despegó de forma envidiable. Durante la década de los 2000, Vaughn se convirtió en la cara de la comedia moderna, saltando con naturalidad de la comedia romántica en Viviendo con mi ex al humor más picaresco de las llamadas raunchy comedies como Los rompebodas o Dodgeball. Era el actor que garantizaba risas.

Sin embargo, ese impulso se detuvo en seco. El actor entró en una racha de malas decisiones, encadenando papeles en producciones que no lograban impacto cultural ni rédito económico. Y, entre 2021 y 2024, Vaughn desapareció de los grandes estrenos, acumulando tres años sin tener estrenos. En la industria post-pandémica, su único crédito relevante fue Bad Monkey para Apple TV; y aunque la serie tendrá una segunda temporada, pasó casi desapercibida en la conversación pública.

Este declive profesional coincidió con una crisis interna en su equipo de trabajo como con cambios culturales. Tras varios fracasos comerciales, Vaughn se peleó con su agencia de representación, buscando un cambio de aire que tampoco logró rescatarlo del estancamiento. Para la segunda década del nuevo milenio, las comedias para adultos que lo habían hecho famoso comenzaron a perder terreno frente a los grandes blockbusters de superhéroes y franquicias. Ni siquiera su salto al drama oscuro en la segunda temporada de True Detective (hace ya diez años) logró reubicarlo como un actor de prestigio en la nueva era de la televisión.

A los problemas de agenda se le sumó un factor determinante: su perfil político. Vaughn comenzó a levantar recelos en una industria de tendencia progresista tras declarar abiertamente su postura pro-armas, diciendo que estar en contra de su libre portación es como "prohibir los tenedores para evitar la obesidad". Desde entonces, la prensa lo buscó constantemente para ver qué decía. Y aunque al principio intentó esquivar el tema, sus apariciones en actos partidarios de Donald Trump terminaron por encasillarlo en un sector ideológico opuesto a la narrativa predominante de Hollywood.

De hecho, esta "derechización" de su imagen se reflejó en su filmografía reciente con títulos como Dragged Across Concrete y Brawl in Cell Block 99 de S. Craig Zahler. Ambas películas, calificadas por la crítica como obras de tinte conservador, lo llevaron a compartir set con Mel Gibson, otra figura con opiniones similares a las de Vaughn, quien incluso lo dirigió en Hasta el último hombre.

Hoy, el futuro de Vaughn parece depender de la nostalgia. Con la secuela de Dodgeball en preproducción y una participación en la nueva serie de Larry David, Life, Larry and the Pursuit of Unhappiness: an Almost History of America, el actor busca una segunda oportunidad para enderezar el rumbo. Es el último cartucho para un intérprete que alguna vez estuvo en la cima y hoy pelea por recuperar su lugar en una industria que no perdona ni los fracasos de taquilla ni las disidencias ideológicas. Y si no, pregúntenle a Rob Schneider