En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Gobierno nacional difundió un video institucional de más de una hora de duración en el que insistió en la necesidad de construir una “memoria completa” sobre los años 70 en la Argentina, tal como habían planteado en los anteriores 24 de marzo.
La pieza audiovisual combina una voz en off con testimonios, entre los que se destaca el de una nieta restituida que relata su historia personal, el proceso de reconstrucción de su identidad y su mirada sobre el rol del Estado, la Justicia y los organismos de derechos humanos.
El material propone “mirar hacia adelante” y reabrir el debate sobre cómo se narran los hechos vinculados al terrorismo de Estado, en una jornada históricamente atravesada por conmemoraciones, reclamos y posiciones políticas diversas.
El video se inicia con una voz en off que cuestiona las políticas de memoria impulsadas desde 2003, al sostener que se promovió una “visión sesgada y revanchista” de los hechos ocurridos en la década del 70.
Según el mensaje oficial, ese enfoque habría dejado fuera del relato a otras víctimas de la violencia política, tanto del accionar estatal como de organizaciones armadas. En ese sentido, el Gobierno plantea la necesidad de ofrecer una versión “integral y respetuosa” de la historia reciente.
Además, el material subraya que las nuevas generaciones “tienen derecho a acceder a una visión completa”, sin “imposiciones ideológicas”, y convoca a quienes se consideran “silenciados” a aportar sus testimonios.
El eje del video es el testimonio de Miriam Fernández, presentada como nieta restituida, quien recuperó su identidad en 2017. En su relato, reconstruye su historia desde la infancia hasta el momento en que conoció su origen biológico.
Fernández describe una niñez “normal” dentro de su familia de crianza, pero señala que durante la adolescencia comenzaron las dudas sobre su identidad. Explica que “siempre lo hablábamos con mis hermanos, porque ellos decían que no recordaban haber visto a mi mamá embarazada”, lo que marcó el inicio de sus sospechas.
Uno de los aspectos centrales de su testimonio es la defensa de sus padres de crianza, a quienes reivindica como su familia. Sostiene que “no fue un negocio, fue amor”, al referirse a la decisión de sus padres de hacerse cargo de ella. También afirma que “yo elegí a mi familia, elegí seguir siendo Fernández siempre” y que “para el mundo es mi papá, le guste a quien le guste”.
A la vez, plantea que su experiencia le permitió conocer “los dos mundos” y afirma que “si yo puedo mirar para adelante y conciliar una historia completa, ¿por qué no lo puede hacer la Argentina?”.
En su relato, Fernández detalla el proceso judicial y administrativo que atravesó para confirmar su identidad, al que califica como “invasivo” y “traumático”. Describe situaciones de presión institucional y un procedimiento que, según su visión, no siempre contempla el impacto emocional.
En ese sentido, sostiene que “montan una situación que es muy dolorosa y traumática, porque hay un montón de personas para obligarte a hacerte un ADN” y cuestiona que “no te preparan para ese impacto”.
También relata episodios de tensión durante la investigación, como cuando decidió no presentarse a una citación judicial y afirma que “me tuve que ir, prácticamente me tuve que fugar”, en referencia a un viaje que realizó para evitar ese momento.
Sobre su experiencia en los juicios vinculados a delitos de lesa humanidad, indica que asistió para formarse una opinión propia: “Yo quería saber si lo que decían de mi papá era verdad”. Y agrega que, tras escuchar testimonios, “ninguno mencionó a mi papá”, lo que influyó en su percepción.
Otro de los puntos más sensibles del testimonio es su postura respecto de sus padres biológicos y de crianza. Fernández afirma que no niega ninguna de las dos historias, pero insiste en que su identidad está ligada a la familia que la crió.
En ese sentido, explica que “tengo cuatro padres” y que no va a negar ninguna parte de su historia. También remarca que el dolor vivido “no me lo va a devolver nadie” y que por eso considera necesario avanzar.
Además, enfatiza el impacto que tuvo el proceso en su entorno familiar: “mis hermanos también sufrieron un montón y tuvieron que callar muchas cosas”, y sostiene que muchas familias fueron señaladas injustamente.
El video también incluye referencias a figuras públicas vinculadas a la política y a los derechos humanos. En su testimonio, Fernández menciona un encuentro en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo durante el gobierno de Mauricio Macri.
Según relata, en esa ocasión mantuvo un breve intercambio con Estela de Carlotto, sobre el cual señala que “de cinco palabras que hablamos, cuatro fueron sobre Macri”, y cuestiona que “no tiene nada que ver una cosa con la otra cuando se trata de encontrar nietos”.
También plantea críticas a lo que considera un tratamiento desigual en distintos casos, al afirmar que “hay cosas que no se explican y generan sensación de injusticia”.
Concretamente, señaló: “Lo más loco es que los padres de crianza del nieto de Carlotto no tuvieron juicio. Entonces por qué algunos sí y otros no. Ahí es donde se mete la política. No tocaron a los padres de Guido por qué no comparte la política de su abuela. Obviamente no pueden mostrar eso, pero es así. Es injusto”.

Otro momento destacado del testimonio es su visita a la ESMA, donde afirma haber conocido detalles sobre su nacimiento.
Ese episodio es presentado como un quiebre en su proceso personal. Según relata, “escuchar cómo fue mi parto fue fuertísimo” y reconoce que a partir de allí comprendió que “no puedo negar esa parte de mi historia”.