24/03/2026 - Edición Nº1141

Política

A 50 años del golpe

24 de marzo: el día que Milei fulminó a Martínez de Hoz por su "industricidio"

24/03/2026 | Fue después de las PASO del 2023. Por qué decía que su "secuencialidad" había sido equivocada y "terminó mal".



Tras su victoria en las PASO de 2023, cuando aún no era presidente, Javier Milei dejó una serie de definiciones económicas que hoy, ya en el ejercicio del poder, vuelven a cobrar relevancia. Sobre todo en una fecha tan especial como la del 24 de marzo.

En aquel momento, el entonces candidato libertario cuestionó el fracaso del modelo de apertura durante la última dictadura militar, bajo la conducción económica de José Alfredo Martínez de Hoz, y advirtió sobre los riesgos de aplicar reformas sin una secuencia adecuada.

A más de un año de gestión, su propio programa económico permite analizar hasta qué punto aquellas ideas fueron aplicadas —o no— en la práctica.

El diagnóstico de Milei en 2023: apertura sin orden, camino al fracaso

En declaraciones posteriores a las PASO, Milei fue categórico al referirse a la experiencia de apertura económica durante la dictadura.

Sostuvo que “una economía abierta es nueve veces más rica que una economía cerrada”, pero advirtió que abrir sin condiciones previas podía ser contraproducente. “Vos decís, perfecto, abramos la economía y vamos a estar mejor. ¿Pero sabés quién hizo eso? La dictadura y terminó mal. Terminaste muchísimo peor y generaste un industricidio. Y eso porque tiene que haber secuencialidad”, afirmó.

El concepto de “industricidio” sintetizaba su crítica a la política económica de aquellos años: una apertura comercial sin reformas estructurales previas que, según su visión, terminó afectando gravemente al aparato productivo.

La clave de la “secuencialidad” en las reformas

Uno de los ejes centrales del planteo de Milei era la necesidad de ordenar las reformas en etapas. En ese sentido, explicaba: “Las reformas tienen que tener secuencialidad, por eso yo hablo de reformas de primera, segunda y tercera generación”.

Y detallaba el esquema que, a su entender, debía seguir cualquier programa de apertura: “Para hacer un proceso de apertura primero tenés que hacer una reforma del Estado para bajar los gastos y los impuestos, después bajar las regulaciones laborales hacia adelante para no vulnerar los derechos y una vez que hiciste todo eso, podés abrir”.

Además, advertía sobre los riesgos de invertir ese orden: “Si yo abro la economía, mi precio va a quedar condicionado por la competencia internacional. Por lo tanto, cuando me doy vuelta y tengo que pagar los costos, si tengo un Estado muy grande, voy a tener que tener el tipo de cambio muy alto para licuar los salarios en dólares, aumento la pobreza y la indigencia”.

Tipo de cambio y competitividad: una idea que se mantiene

En materia cambiaria, hay un punto donde el Milei candidato y el Milei presidente muestran continuidad. Ya en 2023 sostenía que la competitividad no debía basarse en un dólar alto, sino en fundamentos macroeconómicos sólidos.

En su razonamiento, un tipo de cambio elevado es consecuencia de desequilibrios, especialmente del déficit fiscal. Esta visión se mantiene en su gestión, donde el foco ha estado puesto en el ajuste del gasto público como ancla principal del programa económico.

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La implementación en el gobierno: avances en paralelo

Al analizar la gestión actual, se observan avances en varias de las áreas que Milei mencionaba como necesarias antes de abrir la economía, aunque no necesariamente con la secuencialidad que proponía.

Por un lado, el Gobierno avanzó con un fuerte ajuste del gasto público, alineado con la idea de achicar el Estado. Sin embargo, la baja de impuestos aún es parcial y la carga impositiva sobre el sector privado sigue siendo elevada en términos generales.

En paralelo, comenzó un proceso de reforma laboral, aunque todavía incipiente y lejos de una transformación integral del mercado de trabajo.

Al mismo tiempo, se han dado pasos hacia una mayor apertura comercial, aunque no se trata de una liberalización plena, sino de un proceso gradual en desarrollo.

Este esquema sugiere que, en la práctica, las reformas no siguieron una secuencia estricta, sino que avanzan de manera simultánea.

Industria en caída: el punto más crítico

Uno de los aspectos más sensibles para evaluar la coherencia entre el diagnóstico previo y la gestión actual es el desempeño del sector industrial.

Hasta el momento, la industria muestra resultados negativos y se ubica entre los sectores más afectados de la economía, solo por detrás de la construcción en términos de caída.

Este dato resulta relevante a la luz de la advertencia que el propio Milei había formulado sobre el riesgo de un “industricidio” si la apertura se realizaba sin condiciones adecuadas.

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