24/03/2026 - Edición Nº1141

Cultura


Memoria activa

La muestra “Nora siempre nos cuidó” recorre el país: dónde visitarla

24/03/2026 | La exposición curada por Alejandro Amdan rescata el vínculo entre las Madres y los fotógrafos y busca acercar la memoria a nuevas generaciones.



La muestra colectiva “Nora siempre nos cuidó” no surgió como un proyecto planificado, sino como una reacción casi inmediata ante una ausencia. Tras la muerte de Nora Cortiñas, una de las figuras más emblemáticas de los derechos humanos en la Argentina, el fotógrafo Alejandro Amdan recibió una propuesta que terminaría dando origen a la exposición.

“En el velorio, Anita Bianco me dijo: ‘Tenés que hacer una muestra de Nora’”, recordó en El Living de NewsDigitales. A partir de ese impulso, comenzó un trabajo complejo: reunir material disperso, convocar a fotógrafos -muchos de ellos de la era analógica- y reconstruir un archivo colectivo que no siempre había sido preservado para exhibición.

La muestra, entonces, nace desde ese cruce entre amor, memoria y reconstrucción.

Nora Cortiñas: una figura que trasciende la dictadura

Nora Cortiñas fue una de las referentes históricas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, surgida tras la desaparición de su hijo Gustavo en 1977 durante la dictadura. Desde entonces, su figura se consolidó como símbolo de la lucha por memoria, verdad y justicia, con presencia activa en conflictos sociales hasta sus últimos años.

Esa dimensión pública convive, en la muestra, con una mirada más íntima: la relación que construyó con los reporteros gráficos.

“Nosotros éramos pibes de veintipico de años y ellas nos veían como los hijos que no estaban”, contó Amdan. Ese vínculo atravesado por la ausencia es uno de los ejes centrales de la exposición.

“Nora siempre nos cuidó”: una frase que condensa una historia

El nombre de la muestra no es metafórico: remite a una práctica concreta durante los años más duros de la represión.

“En las rondas, con toda la policía alrededor, ellas estaban pendientes de nosotros. Miraban dónde estábamos y después iban a las redacciones a ver si habíamos vuelto”, recordó Amdan.

Ese gesto -cuidar a quienes las estaban fotografiando- invierte el lugar esperado: en medio del terror, eran las Madres quienes protegían a los periodistas.

La exposición recupera esa dimensión humana con imágenes de distintas épocas, incluso algunas anteriores a la consolidación de los símbolos más conocidos del movimiento, como los pañuelos blancos.

Un archivo construido contra la censura

Otro de los aspectos que aporta profundidad a la muestra es el origen de muchas de las fotografías. Durante la dictadura, gran parte del material producido por los reporteros no se publicaba.

“Había censura, pero las fotos se hacían igual”, explicó Amdan. Muchas de esas imágenes terminaban en manos de las propias Madres, que las guardaban como registro.

Ese archivo -construido al margen de los medios- es hoy parte fundamental de la exposición. No se trata solo de lo que se vio en su momento, sino también de lo que quedó oculto.

Un recorrido federal para sostener la memoria

La muestra tuvo una de sus primeras presentaciones en el Centro Cultural de la Cooperación, en la avenida Corrientes 1543, y desde entonces se transformó en una propuesta itinerante.

Actualmente puede visitarse en el espacio cultural Abra, en la Ciudad de Buenos Aires, y ya recorrió provincias como Mendoza, San Juan y Córdoba.

La itinerancia no es un detalle menor: forma parte de la lógica de la muestra, que busca salir de los circuitos tradicionales y llegar a públicos diversos.

Memoria, presente y nuevas generaciones

Para Amdan, el objetivo principal no es solo recordar, sino intervenir en el presente. La muestra apunta especialmente a quienes no vivieron la dictadura. “Me preocupa que los chicos tengan muy poca información”, advirtió.

Y planteó un eje central que atraviesa toda la exposición: “No importa la cifra: hubo desaparecidos y eso es lo grave”.

En ese sentido, la muestra no funciona como un cierre del pasado, sino como una herramienta para disputar sentidos en el presente.

Porque, como deja entrever la propia muestra, la memoria no es solo un archivo: es una práctica viva, en permanente construcción.

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