Las últimas proyecciones del maíz 2025/26 traen grandes noticias para el cereal, con una producción que según datos oficiales superará la barrera de las 60 millones de toneladas. Pero más allá del clima, los rindes y las cotizaciones en las pizarras, hay una variable que desde el campo siguen bien de cerca: la evolución de Dalbulus maidis, también conocida como la "chicharrita del maíz".
Etsa plaga cobró protagonismo en las últimas campañas y si bien se trata de un problema habitual en el norte argentino, en la campaña 2023/24 explotó y causó numerosas pérdidas en lotes de todo el pais. En este ciclo maicero, su incidencia fue baja pero en el campo no bajaron la guardia. Y el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reveló una gran noticia.
Según el trabajo presentado por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (MAIZAR) la producción de maíz de la campaña 2025/26 se encuentra sin riesgo relevante frente a la chicharrita, de acuerdo con con datos de capturas registrados entre el 2 y el 16 de marzo de 2026.
"La producción de maíz esta campaña ya está prácticamente exenta de riesgos respecto de la chicharrita”, afirmaron. Esto se debe a que la mayor parte de los cultivos se encuentra en estadios reproductivos, fuera del período de susceptibilidad a Spiroplasma (CSS).
El reporte indicó que durante el período analizado se observó un incremento de las poblaciones del insecto en distintas regiones, en línea con el comportamiento habitual hacia el final del verano. Sin embargo, el monitoreo señala que ese aumento se produce cuando la mayoría de los lotes ya superó la etapa en la que puede producirse la transmisión de la enfermedad.
En ese contexto, consideraron que el estado fenológico de los cultivos reduce la probabilidad de daños en la campaña en curso.
El informe también incluyó resultados de análisis de infectividad. En línea con los datos obtenidos previamente en el NEA, el Litoral y la región Centro Norte, las muestras relevadas en el NOA mostraron niveles bajos de presencia de CSS. La Red indicó que, pese a este escenario, se mantiene la recomendación de sostener los relevamientos en trampas y en cultivos.
En ese sentido, el documento señaló que existe “la necesidad de seguir monitoreando la plaga con trampas y en los cultivos, a fin de construir mayor conocimiento sobre la abundancia y la infectividad en cada una de las regiones, con la mira en las próximas campañas”.
En la región NOA, donde todas las trampas estuvieron ubicadas sobre maíz, se registró un aumento en las capturas de Dalbulus maidis, en coincidencia con la presencia de cultivos en etapas reproductivas. La Red de monitero de chicharrita indicó que el 10% de las localidades no registró presencia del insecto, mientras que el 41% se ubicó en la categoría más alta, con más de 100 adultos por trampa.
En el NEA, el 97% de las trampas estuvo instalado en lotes de maíz, también en su mayoría en etapas reproductivas. En esa zona se registró una fase de incremento en las capturas, con resultados similares a los del NOA. El informe consignó que en el 2% de las trampas no se detectó presencia, mientras que en el 52% se contabilizaron más de 100 adultos.
En la región Litoral, el 79% de las trampas registró capturas. El relevamiento mostró que el 41% se ubicó en la categoría de menor cantidad, entre 1 y 20 adultos, aunque se detectaron aumentos en trampas colocadas sobre maíz, que representaron el 67% del total. Las localidades con mayores registros fueron Villa Mantero y Paraná, en Entre Ríos.
En la región Centro-Norte, con el 99% de las trampas instaladas en maíz, el 86% de las localidades registró presencia del vector, mientras que en el 44% se capturaron más de 100 adultos por trampa. Los mayores valores se observaron en San Jerónimo Norte y Esperanza, en la provincia de Santa Fe.
En el Centro-Sur, donde el 93% de las trampas se ubicó en lotes con maíz en estadios reproductivos, el insecto no estuvo presente en el 70% de las localidades relevadas. El informe indicó que, aun con esa distribución, se observaron aumentos en la dinámica poblacional en algunos sitios, lo que refuerza la continuidad de los monitoreos en las distintas regiones productivas.