La conmemoración por el 50° aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976 volvió a mostrar una profunda grieta política. La multitudinaria marcha en Plaza de Mayo derivó en un fuerte cruce entre el Gobierno y los organizadores por la cantidad de asistentes.
Desde la administración de Javier Milei aseguraron que participaron unas 100 mil personas, mientras que los convocantes elevaron la cifra a más de un millón en todo el país. La diferencia no es menor: marca no solo una disputa estadística, sino también política sobre el alcance y el significado de la movilización.
Funcionarios del oficialismo buscaron restarle impacto a la jornada y apuntaron contra la oposición por lo que definieron como un “uso político” del Día de la Memoria.
Desde distintos sectores de La Libertad Avanza señalaron que la movilización estuvo atravesada por consignas contra el Gobierno y criticaron la presencia de dirigentes opositores. Entre ellos, mencionaron al ex candidato presidencial Sergio Massa y al gobernador bonaerense Axel Kicillof.

También hubo cuestionamientos hacia organizaciones como La Cámpora, a las que acusaron de “desviar” el sentido original de la jornada y utilizar la fecha con fines partidarios.
En contraste con la masividad de la movilización, el presidente Milei optó por no participar de actividades públicas y permaneció en la Quinta de Olivos durante toda la jornada.
La Casa Rosada, además, difundió un video institucional en el que se insiste con la idea de una “Memoria Completa”, una postura que genera controversia al cuestionar la cifra de 30 mil desaparecidos sostenida por organismos de derechos humanos.
El Gobierno difundió un video con su mensaje sobre el 24 de MarzoEl material, impulsado por el entorno presidencial, incluyó testimonios que refuerzan una mirada alternativa sobre los años 70, en línea con el discurso que viene sosteniendo el oficialismo.
La marcha de este 24 de marzo no ocurrió en un vacío: se dio en medio de semanas complejas para el Gobierno, marcadas por cuestionamientos y polémicas internas.
En ese contexto, la presencia de consignas críticas hacia la gestión libertaria y la alta participación en las calles fueron leídas por sectores opositores como una señal de descontento social.
Dirigentes de izquierda y del peronismo aseguraron que la movilización fue “histórica” y destacaron que existe un amplio consenso social en torno a la memoria, la verdad y la justicia.
A medio siglo del golpe, la conmemoración volvió a evidenciar que el debate sobre el pasado reciente sigue profundamente atravesado por la coyuntura política.
Mientras el Gobierno insiste en denunciar una “banalización” del tema, desde la oposición y los organismos de derechos humanos sostienen que la movilización reafirma el compromiso social con la memoria.
La disputa por los números, los discursos y el sentido de la fecha revela que, lejos de saldarse, las tensiones sobre cómo recordar uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina siguen más vigentes que nunca.
ND