25/03/2026 - Edición Nº1142

Agro

MAR DEL PLATA

“Los barcos van a quedar parados”: el costo de un insumo sacude a la pesca Pyme

25/03/2026 | El precio del combustible se disparó 26% y agravó la situación del sector de embarcaciones costeras.


por Sergio Di Pino


El sector de la pesca costera y fresquera atraviesa un escenario crítico en Mar del Plata, donde pequeñas y medianas empresas familiares advierten que la suba de costos, encabezada por el combustible, pone en riesgo la continuidad de la actividad.

Según explicó a NewsDigitales el presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF), Sebastián Agliano, el aumento del gasoil en lo que va del año impacta de lleno en una estructura productiva altamente dependiente de ese insumo clave.

El problema, aseguró, no es solo el incremento de gastos sino la falta de correlato en los ingresos: los precios internacionales se mantienen estables desde hace al menos dos años y el tipo de cambio no ofrece compensaciones.

En ese contexto, el margen operativo de las embarcaciones se reduce al mínimo y comienza a configurarse un escenario de paralización progresiva de la flota, no por conflictos gremiales sino por imposibilidad económica.

A esto se suma una serie de factores estructurales que agravan la situación: dificultades de acceso al crédito, presión impositiva, limitaciones productivas y una creciente desigualdad frente a grandes empresas del sector.

“Es una tormenta perfecta”, sintetizó Agliano, al describir un panorama donde los costos suben de forma sostenida mientras la actividad pierde rentabilidad.

Una estructura atada al combustible: el insumo que define la actividad

El combustible es el principal costo operativo de la flota pesquera costera y su incidencia resulta determinante. Cada embarcación consume en promedio unos 2.000 litros diarios, mientras que en viajes más extensos -de hasta ocho días- la demanda puede alcanzar entre 16.000 y 20.000 litros por marea.

En ese marco, la suba acumulada del 26% en lo que va del año impacta de lleno en la ecuación económica. “Si los insumos suben y suben de golpe como está subiendo el combustible, a nosotros nos deja parados directamente”, advirtió Agliano.

Ante ese panorama, el empresario pesquero fue aún más contundente: “Nos va a hacer cuasi imposible alistar las embarcaciones”, señaló, en referencia a la dificultad creciente para financiar cada salida al mar.

Costos que suben, ingresos que no: el núcleo de la crisis

El principal desbalance que enfrenta el sector radica en la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios de venta.

“El precio internacional es siempre el mismo y nosotros no tenemos ninguna diferencia sobre el cambio desde hace tiempo”, explicó Agliano. La producción, en su mayoría orientada a la exportación, depende de un mercado externo estable que no absorbe las variaciones locales.

En paralelo, el mercado interno representa apenas un 10% de la actividad, lo que limita aún más las posibilidades de compensación.

Ante ese escenario, el dirigente advirtió sobre lecturas superficiales acerca del crecimiento de la actividad: “Cuando uno ve los números en crudo dice ‘produjeron el doble’. Sí, pero produjeron el doble y no llegan a pagar lo que pagaban antes con la mitad”, indicó.

“Es como cuando el productor tiene que cosechar más. La diferencia con el campo es que por ahí pueden conservar en los silobolsa la mercadería; nosotros no. El pescado se degrada y no puedo conservarlo en frío, imaginate el costo energético, que también se disparó”, describió.

Agliano diferenció además a las pymes pesqueras de otros segmentos de la industria. Mientras las grandes empresas se concentran en especies como merluza, langostino o calamar, las pequeñas operan sobre el variado costero bonaerense: “El principal mercado que tengo es África. Pescadilla y corvina van enteras, congeladas, con poco insumo, porque si le agrego mano de obra arriba no cubro los costos”, explicó.

Crisis productiva y barcos que pueden quedar amarrados

El escenario actual incrementa el riesgo de una detención de la actividad por falta de condiciones económicas.

“Nosotros no realizamos ningún tipo de lockout”, aclaró Agliano. Sin embargo, advirtió que la actividad puede frenarse igual: “Podemos quedar parados porque no podemos cargar combustible”.

El problema se agrava por las condiciones de financiamiento. “Si no tengo cheques dentro de los plazos que la distribuidora requiere, no me surte el combustible y el barco queda parado”, explicó.

En ese contexto, el dirigente anticipó un proceso gradual: “Vamos a ir quedando parados uno a uno”.

Un sector heterogéneo: pymes en desventaja frente a grandes empresas

Uno de los ejes que remarca la entidad es la necesidad de diferenciar entre los distintos segmentos de la actividad pesquera.

“No todos somos lo mismo”, sostuvo Agliano, al señalar que las pymes costeras compiten en condiciones desiguales frente a grandes compañías y multinacionales.

Mientras estas últimas cuentan con mayor escala y capacidad financiera, las empresas familiares operan con márgenes mucho más estrechos. “No somos corporaciones”, remarcó.

Empresarios pesqueros pyme advierten sobre la crisis del sector 

“En otro caso se sienta un CEO y te dice ‘no dan los números’ o ‘dejá los barcos parados’. Eso ya está pasando en alguna flota”, agregó.

Incluso dentro de la cadena, las diferencias son marcadas: “El más fuerte hoy son las multinacionales”, afirmó.

Limitaciones estructurales: menor escala y menor rentabilidad

Las embarcaciones costeras no solo enfrentan mayores costos, sino también restricciones estructurales que condicionan su actividad.

A diferencia de otras flotas, no pueden acceder a especies más rentables, ya sea por el tipo de barco o por las autorizaciones de pesca. “Estamos condicionados por las embarcaciones que tenemos”, explicó Agliano, al describir una flota similar -aunque algo más grande- a las tradicionales “lanchas amarillas” de Mar del Plata.

A esto se suma que deben procesar la producción en tierra, lo que implica mayores costos frente a los buques congeladores que industrializan en alta mar.

Reclamos impositivos y falta de respuestas

El sector también cuestiona la carga impositiva y la falta de medidas específicas para aliviar la situación.

“Estábamos esperando la quita de impuestos como el agro, pero no lo estamos percibiendo”, señaló Agliano, en referencia a los derechos de exportación.

El dirigente fue claro en su planteo: “No quiero que me subsidien, quiero que me saquen impuestos”, indicó.

Además, mencionó el impacto de otros tributos como el Derecho Único de Extracción (DUE). “Sufrió aumentos de hasta casi el 400% según la especie. En nuestro caso fue menor, pero igual subió cerca del 100% y nos hace un agujero importante”, explicó.

También cuestionó la carga impositiva sobre el combustible: “Te sacaron el ITC -impuesto a la transferencia de combustibles- y lo metieron por otro lado. Antes se podía canjear por cargas sociales; ahora lo sacaron sin compensar nada. Siguen quedando muchos impuestos dentro del precio”, señaló.

En paralelo, advirtió sobre la falta de diálogo con el Ministerio de Economía: “No tenemos comunicación para que vean esta realidad”.

En ese sentido, consideró que el problema es estructural: “La asociación es del ‘87 y cada cuatro años es explicar lo mismo. Hasta que no haya una política productiva que no cambie, esto va a ser siempre igual”, concluyó.

Impacto laboral y pérdida de mano de obra

La crisis también comienza a trasladarse al empleo dentro del sector. Los salarios, atados a la producción, sufren de manera directa el incremento de costos. “Con la suba del combustible, el trabajador ya gana un 26% menos”, explicó Agliano.

Esto genera un corrimiento de trabajadores hacia otras actividades más rentables dentro de la pesca. “Nos estamos quedando con menos gente porque no ganan lo suficiente y se van al calamar o al langostino”, señaló.

El fenómeno agrega un nuevo factor de presión sobre una actividad que ya enfrenta múltiples dificultades para sostener su nivel operativo.