27/03/2026 - Edición Nº1144

Internacionales

Debate histórico

Una placa en París desata un conflicto por la memoria argentina

25/03/2026 | El retiro de un homenaje a los 30.000 desaparecidos durante la última dictadura en la Casa Argentina generó denuncias y expuso tensiones políticas.



A 50 años del golpe de Estado de 1976, una controversia en París volvió a poner en el centro una discusión que atraviesa a la Argentina desde hace décadas: cómo se recuerda el terrorismo de Estado y quién define esa memoria.

El foco está en la Casa Argentina de la Ciudad Universitaria de París, una residencia estatal que funciona como espacio cultural y académico. Allí, el retiro de una placa que homenajeaba a los desaparecidos encendió una polémica que rápidamente trascendió el edificio y llegó al plano político.

La placa, instalada en 2022 en el vestíbulo, homenajeaba a los 30.000 desaparecidos y a las víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, una referencia central en las políticas de memoria en Argentina.

Un símbolo que desató un conflicto mayor

El episodio no se limita a un objeto retirado. Para muchos residentes y organizaciones, la decisión refleja un cambio más profundo. La Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia exigió la restitución del homenaje y recordó que el 24 de marzo está respaldado por la ley nacional Nº 25.633 que promueve la memoria colectiva y la defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, la explicación oficial fue otra. Desde el área estatal de la que depende la residencia señalaron que el edificio atraviesa una “puesta en valor” de sus espacios. Una respuesta que no logró calmar las críticas. Detrás de la polémica aparece una pregunta de fondo: se trata de una decisión administrativa o de un gesto político en un contexto más amplio.

El rol del Estado y la proyección hacia el exterior

La Casa Argentina no es una residencia más. Es una institución creada en 1928 que depende del Estado argentino y funciona como representación cultural del país en el exterior.


La Ciudad Universitaria de París reúne residencias de más de 40 países y promueve valores de convivencia y diversidad.

Por eso, lo ocurrido tuvo repercusiones en Francia y encendió alertas dentro de la propia Ciudad Universitaria de París, un espacio que reúne a decenas de residencias internacionales bajo principios de convivencia, diversidad y laicidad. Medios locales y autoridades del campus siguieron el caso de cerca, preocupados por posibles tensiones con esos valores.

La figura del director, Santiago Muzio, quedó en el centro de la escena. Su perfil y sus vínculos con espacios conservadores generaron cuestionamientos tanto en Argentina como en Europa. Además, surgieron críticas por el uso de la residencia para actividades de formación política y por la negativa a adherir a la carta de valores de la Ciudad, un documento clave que promueve la no discriminación.

Exresidentes también describieron un cambio en el clima interno desde su llegada, con mayores restricciones en la vida cotidiana y limitaciones a actividades vinculadas a la memoria. Incluso, algunos testimonios señalan que un evento tradicional por el 24 de marzo debió modificarse para poder realizarse.


Las movilizaciones del 24 de marzo recuerdan a los 30.000 desaparecidos de la última dictadura argentina.

Memoria, política y una fecha sensible

La controversia ocurre en un contexto particular. El gobierno de Javier Milei impulsó en los últimos meses una revisión del enfoque sobre la dictadura, con discursos centrados en la “reconciliación” y cuestionamientos al consenso histórico sobre los desaparecidos. En ese marco, lo sucedido en París aparece como una extensión de esa discusión, pero en territorio internacional.

Tras la polémica, la Ciudad Universitaria de París avanzó con un acto por el 24 de marzo que incluyó la colocación de una nueva placa en homenaje a los 30.000 desaparecidos y a las víctimas del terrorismo de Estado, en un gesto que buscó reafirmar la memoria en el ámbito del campus.

El conflicto dejó en evidencia algo más profundo: la memoria no es solo un recuerdo del pasado, sino un terreno de disputa en el presente. Lo que está en juego no es únicamente una placa, sino el sentido de una política construida durante décadas y su proyección fuera del país. A miles de kilómetros de Buenos Aires, en un campus universitario de París, la discusión volvió a encenderse. Y dejó una incógnita abierta: qué memoria representa hoy a la Argentina cuando se mira desde el exterior, y qué lugar ocupan en ese relato los 30.000 desaparecidos.