27/03/2026 - Edición Nº1144

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Efemérides

A 35 años, el GP de Brasil 1991 sigue marcando la leyenda de Senna

25/03/2026 | Ayrton Senna ganó su primer GP de Brasil en 1991, manejando en sexta marcha y lesionado, en una de las gestas más épicas de la Fórmula 1.



En 1991, el Gran Premio de Brasil en el circuito de Interlagos fue escenario de una de las gestas más recordadas de la Fórmula 1. Ayrton Senna, ídolo nacional, logró por fin su primera victoria en casa, un triunfo que trascendió lo deportivo y se convirtió en símbolo de resistencia y pasión.

La carrera comenzó con Senna dominando desde la pole position, pero pronto se convirtió en un calvario. Su McLaren-Honda MP4/6 sufrió problemas en la caja de cambios, que lo dejaron bloqueado en sexta marcha a falta de siete vueltas para el final.

El brasileño tuvo que sostener la palanca de cambios con su mano derecha para evitar que se saliera de la marcha, mientras luchaba contra el dolor físico y la presión de sus rivales. Cada curva era un suplicio, y su cuerpo comenzó a resentirse hasta el extremo.

Con el hombro derecho lesionado y los músculos contracturados, Senna resistió el ataque de Riccardo Patrese y Gerhard Berger, quienes lo acechaban en las últimas vueltas. El público en las tribunas vivió un auténtico delirio colectivo al ver cómo su héroe se mantenía al frente.

Al cruzar la meta, Senna estaba exhausto. Apenas pudo detener el coche y necesitó ayuda para salir del monoplaza. En el podio, no logró levantar el trofeo con sus propias fuerzas, reflejo del sacrificio físico que había hecho para conquistar la victoria.

Resistencia y pasión

La victoria de Ayrton Senna en el GP de Brasil 1991 fue mucho más que un triunfo deportivo: se convirtió en un símbolo nacional de resistencia y pasión. Además de la épica de manejar en sexta marcha con el hombro lesionado, hubo detalles que enriquecen aún más la historia de aquel día.

La emoción fue tal que aquel triunfo quedó marcado como uno de los más épicos de la historia del automovilismo, porque Senna no solo cumplió su sueño personal, sino que también le regaló al pueblo brasileño un momento de orgullo nacional.

Treinta y cinco años después, el GP de Brasil de 1991 sigue siendo recordado como la carrera que definió la leyenda del piloto paulista, aquel discípulo y amigo de Juan Manuel Fangio que con talento, coraje y una conexión única con la gente voló al cielo en un recuerdo eterno