Cada 26 de marzo se refuerza la importancia de la vacunación, los controles y el acceso a la salud para reducir una patología que aún afecta a miles de mujeres.
El Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello de Útero busca poner el foco en una enfermedad que, a pesar de contar con herramientas eficaces para prevenirla, sigue siendo una de las principales causas de muerte en mujeres.
El cáncer de cuello uterino está directamente relacionado con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual muy frecuente. La mayoría de las personas sexualmente activas va a estar en contacto con el virus en algún momento de su vida, aunque no todos los tipos generan complicaciones.

Lo que no siempre se sabe es que existen más de 200 variantes de VPH, y solo algunas -principalmente los tipos 16 y 18- están asociadas al desarrollo de cáncer. Esta diferencia resulta clave para entender por qué la infección es tan común pero no siempre deriva en una enfermedad grave.
Una de las características centrales de este cáncer es su evolución lenta: pueden pasar entre 10 y 20 años desde la infección hasta la aparición de un tumor. Este proceso prolongado permite que estudios como el PAP o el test de VPH detecten lesiones antes de que avancen.
En los últimos años, además, surgieron nuevas líneas de investigación. Entre ellas, el estudio del microbioma vaginal, ya que ciertos desequilibrios podrían favorecer la persistencia del virus en el organismo.
También se analizan otros factores de riesgo, como el tabaquismo, el uso prolongado de anticonceptivos hormonales o múltiples embarazos, que podrían incidir en el desarrollo de la enfermedad en determinados contextos.
Otra herramienta que empieza a ganar terreno es el auto-test de VPH, que permite realizar la prueba de manera sencilla y ampliar el acceso al diagnóstico. Esta estrategia es promovida por la Organización Mundial de la Salud en distintos países.
En Argentina, la problemática sigue siendo relevante: cada año se detectan entre 4.500 y 5.000 casos y mueren más de 2.000 mujeres por esta causa. Además, el impacto es mayor en regiones con menor acceso a controles médicos.
Frente a este escenario, el país incorporó la vacuna contra el VPH al calendario nacional de forma gratuita y obligatoria para niñas y varones. Sin embargo, los especialistas remarcan que la vacunación no reemplaza los controles, que siguen siendo fundamentales para la detección temprana.
En definitiva, la fecha invita a reforzar la prevención y a tomar dimensión de una enfermedad que, con políticas sostenidas y mayor concientización, podría reducirse de manera significativa en los próximos años.