Los precios de la hacienda vacuna encontraron un límite en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) y en las categorías vinculadas al consumo ya se registraron bajas en el orden de los $200 por kilo, tras los valores récord que se alcanzaron en los dos primeros meses del año, con máximos que llegaron a los $5.900.
Si bien estas bajas ya comenzaron a ser visibles en los remates ganaderos, fuentes del negocio consultadas por NewsDigitales anticiparon que este escenario no se traducirá en bajas de precios en los mostradores de las carnicerías.
La suba en las cotizaciones de la hacienda, que en los últimos meses superó con holgura a la inflación, solo beneficia al primer eslabón de la cadena. A partir de que los vacunos ingresan al frigorífico, la historia es diferente y en este momento, los números de la industria no terminan de cerrar, tanto en el mercado interno como en la exportación.
Y en el último eslabón -la carnicería- el panorama también se presenta complicado. Con un salario erosionado en su poder adquisitivo, los clientes no pueden avalar estas subas y el volumen de ventas de carne vacuna desciende, frente a opciones más económicas como cerdo o pollo.

En paralelo, esto genera una demora en la cadena de pagos de las carnicerías con sus abastecedores. En este contexto, aunque la media res baje algunos pesos más barata, no se reflejará en bajas significativas de los precios de venta al público.
“No se puede trasladar a precio, no se pueden convalidar los valores en la calle, las faenas han caído y los costos fijos siguen siendo altos, así que es una situación compleja que está ligada a la macroeconomía que está viviendo en la Argentina”. Ariel Morales Antón, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA) describió un escenario de grandes dificultades para la actividad.
En declaraciones a Canal Rural, el directivo destacó que “obviamente que la ganadería está pasando un buen momento y eso hay que celebrarlo, pero todos los eslabones que siguen están en una situación muy compleja”:
Morales Antón consideró que con los actuales precios de venta al público, es difícil que se mantenga el nivel de consumo de años anteriores.
Un operador habitual del MAG reconoció -ante una consulta de este medio- que si bien los precios de la hacienda están más tranquilos, “todo se debe a la destrucción que se hizo: se convalidaron precios máximos y esto llevó a que se rompa la calle. No es culpa de alguien en puntual, esto se hizo entre todos”.
En este punto, admitió que “rompimos el laburo, exigimos más de lo que se podía al bolsillo de los consumidores, ahora hay que ver como se reestablece todo esto. No se vende nada, porque espantamos a la gente”.
En el Mercado Ganadero de Rosario (ROSGAN) explicaron que "con el mes de marzo ya iniciado, los mostradores comienzan a evidenciar cierta resistencia frente a las subas de precios". De acuerdo a la entidad, las bajas en novillitos y vaquillonas promediaron los $200.
En contraposición, los novillos -en particular los renglones más pesados destinados principalmente a exportación- se mantuvieron firmes e incluso registraron ligeras subas respecto de los valores observados en los últimos días.
"A nivel local, el precio de la carne vacuna parecería estar acercándose a su límite de suba en términos reales. En un contexto de inflación más moderada, no deberían esperarse grandes saltos adicionales en los precios al consumidor, aunque sí, un mercado con precios sostenidos durante todo el año"; resumieron.
Los rosarinos también indicaron que el nivel de faena continúa en caída. Durante los primeros dos meses del año, la cantidad de animales faenados se redujo un 11% en relación con igual período del año pasado, mientras que en lo que va de marzo el ritmo de remisiones de hacienda hacia plantas frigoríficas parece agudizar esta tendencia.